15/04/2017

Artículo de: Pedro Francisco Snchez Albarracn

La nieve en guilas: Un fenmeno anmalo en la localidad

Con la llegada de la estación invernal, estamos habituados a ver imágenes de nevadas que cubren con su manto blanco el suelo. Los que vivimos en zonas costeras del Mediterráneo,  lo vemos como una escena  atípica alejada de esta latitud cálida, no se considera como un suceso cercano. Este pensamiento, aunque acertado, tendría cierto matiz. Las siguientes líneas intentaran, como mera curiosidad, apuntar las veces que en Águilas hemos disfrutado de esta efeméride. Los datos podrán resolver esta incógnita y puede que muchos se sorprendan.

Águilas se encuentra situada en la costa mediterránea del sureste peninsular, en el extremo oriental de la cordillera Bética. Esta ubicación afecta a su clima y su paisaje. Se haya limitada por las sierras de la Carrasquilla y de la Almenara que forman un arco continuo en dirección SO-NE, desde el límite con Almería hasta Mazarrón. Las temperaturas propias de esta latitud  se ven suavizadas por la acción del mar que actúa como regulador térmico, lo que propicia que éstas sean moderadas en invierno y cálidas en verano, presentando por esto la menor oscilación térmica de toda la región (13,5º). La temperatura media anual aumenta de Norte a Sur desde su arco montañoso, registrándose en la franja costera las temperaturas medias más elevadas (18º). La otra característica de su clima es la escasez de precipitaciones, que queda explicada por su ubicación geográfica, por estar protegida por las elevaciones Béticas, recogiéndose una escasa pluviosidad inferior a 200mm que estaría entre los valores mínimos de precipitaciones de la península, habiendo un promedio de unos a 30-40 días de lluvia anual.

Las características geográficas y climáticas descritas hacen que los episodios de nieve resulten un fenómeno prácticamente inédito en la localidad, aunque en alguna ocasión se ha visto nevar.

Habría que tener también en cuenta la historia del ciclo climático terrestre. Nuestro planeta, a lo largo de su historia geológica, ha atravesado por varias etapas alternando periodos glaciales fríos con intervalos interglaciares más templados. Hace diez mil años que el planeta entró en una fase cálida en el Holoceno, que permitió la actual expansión de la humanidad a partir del desarrollo de la agricultura y de la ganadería en el periodo Neolítico. Durante este tiempo no hemos tenido un clima uniforme, habiéndose producido pequeñas oscilaciones de etapas más frías que la actual con otras de una temperatura similar, aunque el calentamiento global hace probable que la tierra se caliente más que en el anterior período interglaciar Riss-Würm de hace 125000 años. En el denominado como periodo cálido medieval (SX-XIV), por ejemplo, se podían cultivar viñedos en regiones tanto del norte de Europa como del sur de Bretaña. Los vikingos se aprovecharan de la desaparición del hielo en los mares para colonizar Groenlandia donde sembraban cereales, tenían granjas e incluso sostuvieron una diócesis episcopal estable.

Le sucederá la que se conoce como la Pequeña edad de Hielo (siglo XIV hasta mediados del XIX) debido a sus condiciones climáticas. Los científicos han teorizado que dicho fenómeno pudo originarse por una serie continuada de erupciones volcánicas masivas que ocurrieron en la zona del trópico, en un corto periodo de cincuenta años a partir de 1277. El resultado  será un enfriamiento del hemisferio norte, a consecuencia de alcanzar las cenizas las capas altas de la atmosfera, dificultando la radiación solar, lo que provocara una disminución de las temperaturas de forma acusada. También durante este tiempo el ciclo solar entrara en   una fase de baja actividad concentrada en tres periodos: Mínimo de Spörer (1450 -1540), Mínimo de Maunder (1645 a 1715) y Mínimo de Dalton (1790 -1820) donde desaparecen prácticamente las manchas solares afectando la radiación cósmica que llega hasta la tierra.

Los pintores del siglo XVII al XIX muestran a gente patinando sobre hielo en el río Támesis en Londres y en los canales de los Países Bajos, incluso se pondrán de moda las conocidas como Frost Fairs, que eran ferias celebradas sobre el río helado. En la Península ibérica el fenómeno provocara la extensión de glaciares por los Pirineos, Picos de Europa y Sierra Nevada donde los últimos remanentes de nieve se mantendrán hasta finales del Siglo XX. 

No será el único indicador que encontremos de este proceso. El  rio Ebro se congeló siete veces, entre los siglos XVI y XVIII, destacándose el bienio  1788-1789 donde permanecerá helado durante quince días. En Murcia el cronista Pedro Díaz Cassou relata  que en Junio de 1785 una nevada cubrió Sierra Espuña dando esto una idea del estado meteorológico.

La situación climática permitirá la construcción de neveros, pozos de nieve o ventisqueros de piedra en zonas elevadas para abastecer a las ciudades. El almacenamiento y la posterior distribución del hielo generaran un negocio que se mantendrá entre los siglos XVI y XIX. Entre las utilidades que tenía pueden citarse aplicaciones médicas, conservación de los alimentos o una vertiente lúdica de consumo de alimentos fríos o helados, tanto sólidos como en bebidas.  Su consumo llegó a ser tan popular que se convertirá en un artículo de primera necesidad y objeto de fiscalidad por parte de la hacienda real. Desde el puerto de Alicante se exportaba nieve a Ibiza y el norte de África. En nuestra propia región distintas ciudades (Murcia, Lorca, Orihuela y Cartagena) eran propietarias de un pozo en Sierra Espuña donde depositaban este producto.  Otras poblaciones (Cieza, Jumilla, Caravaca, Yecla, Totana, Moratalla) optaran por construirlos dentro del propio término municipal por contar con sierras elevadas. El final de este mercado vendrá con la aparición de una industria de refrigeración de fábricas de hielo, desde mediados del Siglo XIX, al aumentar la demanda de las ciudades en un periodo en que se producía una elevación de la temperatura que hará que las precipitaciones de nieve sean de menos intensidad, resultando insuficiente para cubrir las necesidades, lo que provocara la desaparición de esta actividad artesanal, que se mantendrá de manera residual  un tiempo en ámbito local o comarcal a pequeña escala para los núcleos de población rurales cercanos.

El periodo climático descrito no supondrá que las nevadas sean frecuentes en Águilas, siendo como en la actualidad un episodio inédito. Los registros históricos nos hablan de nevadas en Sevilla, Alicante o Valencia en los siglos XVI - XVII que describen como hechos extraordinarios Lo mismo podemos decir en nuestro entorno cercano. En Cuevas de Almanzora el cronista Enrique Fernández Bolea habla en esa ciudad de dos nevadas en el Siglo XIX (1836 y 1885). Del siglo XIX tenemos un apunte de Águilas en las actas municipales de 1858 cuando una ola de frio se dejó sentir apuntándose que este hecho constituía “algo insólito y jamás conocido”

Las precipitaciones de nieve en la ciudad de Águilas siempre constituyen un hecho relevante, pues la frecuencia de la irrupción de estos episodios suele ser nula. Debido a este carácter insólito resulta interesante abordar el índice nival que la ciudad ha tenido, por implicar un importante hito climático, teniendo un alto valor emocional para quien lo ha presenciado.

Estos episodios derivarían de olas de frio que estarían originadas por tres causas principales.

1) Invasiones de aire polar continental, con vientos del sector NE

2) Invasiones de aire polar marítimo, con vientos dominantes del NW

3) Enfriamiento por radiación de la superficie del suelo, generalmente bajo condiciones anticiclónicas

Los primeros datos científicos de un temporal de frio que afecto a la costa mediterránea con nevadas en ciudades como Alicante, Cartagena o Málaga son de enero de 1885 no sabiendo cual fue su incidencia sobre Águilas. La ola de frio de origen siberiano invadió la Península a comienzos del mes de diciembre siendo uno de los temporales de frío más intensos de finales del siglo XIX. El diario el Minero de Almagrera señalaba que “Los copos eran grandísimos, y el espectáculo tan nuevo en este país que la mayor parte de los vivientes no recordaban haberlo nunca presenciado” añadiendo “Las sierras, los árboles, los caminos, las calles y los edificios quedaron cubiertos con su blanquísima sábana” aludiéndose además al inmenso frio reinante.

Tenemos que esperar hasta  principios del Siglo XX para encontrar el primer documento acerca de la nieve en Águilas, siendo una serie de fotografías del valle de Pinilla fechadas los días 2 y 3 de enero de 1914. De este mes de enero destacaron de sus cuatro semanas no tanto las temperaturas mínimas alcanzadas, en cualquier caso muy bajas, sino, y sobre todo, las temperaturas medias del mes, que en algunos observatorios fueron las más bajas de la serie, y junto con enero de 1945 resultó ser el mes de enero más frío del pasado siglo.

Lo extraordinario de aquel mes viene señalado por la persistencia de valores muy fríos en cuanto a las temperaturas, de fuertes vientos del noreste y de intensas nevadas en los sistemas montañosos del norte peninsular, Castilla, y regiones de Levante,  llegando las nevadas también a las costas del Cantábrico. Las perturbaciones que se habían iniciado a finales de diciembre tendrán un recrudecimiento con una nueva invasión de aire siberiano   que harán que  las nevadas se generalicen alcanzando hasta las costas mediterráneas en ciudades como Torrevieja, Cartagena, Alicante e incluso Oran en el norte de África. Lo que respecta a nuestra localidad sabemos que las sierras de nuestros alrededor se cubrieron de blanco no habiendo encontrando referencias en prensa de si también ocurrió en el pueblo.

La primera nevada que cubrió Águilas de la que tenemos noticia fue en diciembre de 1926 y sería la más intensa que ha caído sobre la población. Desde el día 23 de diciembre una expansión de aire polar continental sitúa una vaguada de evolución retrógrada sobre el Mediterráneo Occidental y Península Ibérica, con depresión fría en su seno que se ubica sobre el sudoeste peninsular los días 24 a 27 de diciembre. A la presencia de un fuerte temporal de levante acompañado de lluvias de elevada intensidad horaria, rasgos propios  del clima mediterráneo peninsular, se unió durante estas fechas el hecho de que dichas precipitaciones se produjeran en forma de nieve. La nieve caída en muchos puntos del levante español  lo podemos considerar como uno de los fenómenos meteorológicos más recordados del siglo XX, y no faltan motivos para ello. Según las referencias periodísticas, la nieve cayó con una intensidad poco habitual en numerosas localidades del este y sur de España,  en ciudades y pueblos costeros  como Cartagena, Almería, Garrucha, Torrevieja, Alicante o Mazarrón, nada acostumbrados a este tipo de precipitaciones. En la prensa se habla de la magnitud de este fenómeno. Descuellan las cifras alcanzadas en Murcia -–más de un metro de espesor- y en Alcoy donde en algunas de las sierras cercanas al municipio se alcanzó más de dos metros quedando ambas incomunicadas. La “gran nevada” corto las comunicaciones ferroviarias, hundió techumbres y provocó problemas de abastecimiento  que dispararon los precios de alimentos de primera necesidad. Tanto impacto provoco que quedo en la memoria colectiva dentro de un Aguilando  que recoge el cronista de Puebla de Soto (Murcia) Juan José Franco

«Cuantos trajes se han quedado

sin poderlos estrenar

por culpa de la nevada

la Pascua de Navidad»

Idénticas consecuencias tendrá  este fenómeno en la ciudad de Almería donde la acumulación de nieve durante toda la noche obligo al amanecer a subir a los tejados, que en esa época eran en su mayoría de caña y mortero, para quitarla porque algunos se habían empezado a hundir.

El historiador de Cuevas Gregorio José Bernabé dice que los campos estuvieron cubiertos más de veinticuatro horas por una gruesa capa de nieve, y en Almagro, Almagrera y Cerro de los Pinos se cubrieron durante diez días lo que suponía todo un record en esta latitud.

Los medios nacionales nos informaran de la intensidad que tendrá la nevada sobre Águilas.

El Sol 27/12/1926

ÁGUILAS 27 (11 m.). —Ayer nevó copiosamente y con tal intensidad, que en las calles hay más de quince centímetros de nieve, la carretera está interrumpida, y esta mañana los automóviles que salieron para Lorca y Cartagena tuvieron que regresar por encontrarse el camino, a diez kilómetros de ésta, con más de un metro de nieve.

Una noticia que también destacara la prensa regional ampliándonos  los detalles de la misma.

El Liberal 31/1/1927

La nevada que ha cubierto a casi toda España, llego hasta nosotros en una Intensidad jamás conocida, hasta el punto de que con nuestras calles y en los mismos barcos que había en el puerto cuajo la nieve llegando a cubrirlo todo y en un espesor de unos diez centímetros.

Tanto por ferrocarril como por carretera no hubo comunicación con la parte  de Murcia ni Cartagena, continuando hasta ayer interrumpido el tránsito entre esta y Lorca.

La nieve que en las calles bien pronto quedo fundida ha continuado viéndose hasta ayer en cuantos montes circundan la población.

No se sabe de desgracia personal alguna a pesar de que a muy pocos kilómetros de ésta llegó la nieve a tener más de un metro de espesor.

El daño causado en la huerta que es poco, no debe tener gran importancia y el beneficio al campo fue grandísimo considerando que la cosecha de cereales es segura, con poco que llueva en el mes de marzo.

El temporal de las navidades de 1926 es, junto a los sucesos de febrero de 1956, la navidad    de 1970 y enero de 1985, uno de los episodios de frío más importantes entre los padecidos   en tierras ibéricas a lo largo del siglo XX no volviéndose a producir otro con esta magnitud.

Los años treinta presentan también un episodio de inestabilidad con nevadas. Una ola de frío  polar marítimo en enero de 1935 a la que seguirá otra de heladas de radiación en el mes de febrero provoco que la nieve llegue  a pueblos costeros como Garrucha, Almería  y Cartagena.

Estos dos meses se caracterizaron por las frías temperaturas en el área del sureste teniendo unos valores muy bajos llegando a nevar en lugares como Cádiz donde resulta complicado. Lo mismo podemos decir de Garrucha donde este tipo de precipitaciones son infrecuentes 

Una foto histórica de Almería donde puede verse la Puerta Purchena nevada indica la intensidad que alcanzo en esa ciudad. Durante la madrugada estuvo lloviendo de forma suave comenzando a nevar a las nueves de la mañana cubriéndose todo el casco urbano.

Lo mismo que ocurrió la anterior ocasión la nieve tuvo que quitarse de los tejados hechos de vigas de madera, adobe, cañizos y yeso porque no se derretía y estos podían hundirse.

La ciudad de Águilas no recibirá este meteoro aunque si  las montañas cercanas al pueblo.  Indicar que según Pedro Méndez López la cima del cabezo Cope quedo cubierta de nieve Desde la prenda local tenemos información referente a la borrasca de frio en la población.

Renovación 3/2/1935

Se rumorea:

Que a la semana de lluvias torrenciales ha precedido la del más intenso frio. Que por unos días nos está teniendo totalmente acobardados; pues como en nuestro pueblo no estamos acostumbrados a recibir la glacial visita del helado invierno, lo hemos aguantado sin preparación, y de ahí nuestra mayor molestia

Que si fuéramos “previsores del provenir”, como pretende el incansable Ruiz Simón, no hubiéramos estado tan desprevenidos contra tan helados días y habríamos soportado mucho mejor la baja temperatura con que hemos sido y continuamos siendo obsequiados…

Que nevar, no llegó, casi, en el pueblo; pero, las cumbres de nuestras sierras si vistieron el sudario niveo, sufriendo nosotros las mortificantes consecuencias del ventisquero…

Que en los pueblo próximos si se pudo patinar sobre la nieve; pero,  acaso en tales sitios no atormentase tanto el fuerte viento cortante que nosotros hemos sufrido durante varios días.

La tradición oral nos ha transmitido la nevada que tuvo lugar la mañana del 19 de Marzo de 1939 durante la guerra civil. Lo inusual de este fenómeno en nuestra población unido a la fecha tardía en que se produjo fue interpretado por los mayores como un símbolo de paz, de que la contienda iba a terminar pronto, por el blanco que cubrió el suelo, como realmente sucedió un mes después finalizando este trágico periodo de nuestra historia.

Los años centrales del Siglo XX serán un periodo climático frio por los valores mínimos que se alcanzaran en la península haciéndose frecuentes los episodios de nieve en esta latitud.

La etapa de inestabilidad marcara una década (1946-1957) de continuas perturbaciones meteorológicas siendo el primer evento que destaque los temporales de enero de 1946.

El invierno 1945-1946 había comenzado, con las nevadas que cayeron en ambas mesetas durante los días de Nochebuena y Navidad. Sin embargo el temporal de frío, con sucesivas invasiones de aire polar marítimo, se dejaría notar a partir de los primeros días de enero dando paso a uno de los meses más fríos del siglo, que rivalizara con enero de 1914 para lograr la etiqueta de mes de enero más frío de los últimos cien años en azotar la península.

Las nevadas en todo el tercio norte de España comienzan a partir de la tercera jornada del mes momento en el cual los vientos de componente norte acumulan gran cantidad de humedad.

Desde el día 8 un descenso de la presión, con centros de bajas en el Mediterráneo empeora rápidamente la situación. Es el momento en que se alcanzan las temperaturas más bajas del mes. El temporal  de nieve se intensificara alcanzando también Levante y Andalucía. En este período se observan mínimos depresionarios en el Mediterráneo y  el Atlántico. Las nevadas  se generalizan y alcanzan sitios poco frecuentados por el blanco meteoro. Toda la cornisa cantábrica se encuentra cubierta de nieve, hasta el mismo litoral. Llegará la nieve también a Cataluña y Levante alcanzando de esta manera Cartagena y la costa de la región de Murcia.

Línea 19/1/1946

La ola de frío y nieve que viene azotando a varias regiones de España, continua haciendo sus efectos en nuestra capital y provincia. La temperatura en la capital sigue siendo muy cruda sobre todo en las primeras horas de la mañana.

Se tienen noticias de que en la mañana de ayer descargaron nevadas de cierta intensidad en varias zonas de los Municipios de Cartagena, San Javier y Águilas, especialmente a lo largo de todo el litoral.

Viajeros llegados de Cartagena tuvieron que marchar en automóvil con ciertas precauciones, ya que la nieve caía con bastante abundancia hasta cinco o seis kilómetros del Albujon.

En varios puntos de las proximidades de Murcia cayeron fuertes heladas y se iniciaron nevadas que no llegaron a cuajar por su escasa densidad.

Nada se sabía ayer de los efectos de estas bajas temperaturas en las cuencas de los pantanos Fuensanta  y Talave en las zonas altas del Segura, aunque se espera que las nieve haya ocasionado beneficios a los embalses

La prensa nacional también incorpora un apunte relativo al temporal de frio en Murcia

La Vanguardia 19/1/1946

Murcia,. 18.,— Persiste la ola de frío. El termómetro marcó dos grados bajo cero, temperatura casi desconocida  en esta zona.

En la zona alta del Segura y en todo el campo de Cartagena ha caído una nevada que alcanza hasta el litoral de Águilas.

El episodio climatológico más relevante será sin duda el que suceda durante febrero de 1954 La evolución de la ola de frio (aire polar continental del NE) que sufre la península fue una de las peores en el siglo XX. España peninsular, cuenca mediterránea y toda Europa fueron invadidas por una intensísima ola de frio, haciendo descender los termómetros a valores excepcionalmente bajos. El temporal se originó por una enorme ola de frío continental con choque de masa siberiana  y aíre húmedo procedente de una borrasca atlántica iniciándose el mes de enero muy revuelto, sobre todo en las regiones del norte peninsular con nevadas.

Cuando entra febrero una masa de aire de origen polar continental se canalizó hacia la Península generando un nuevo descenso de las temperaturas y un recrudecimiento de las nevadas que se generalizaron prácticamente a todo el territorio peninsular y Baleares.

No en todas las regiones fueron abundantes. El hecho más reseñable por lo extraordinario son las nevadas caídas entre los días 3 y 4 en amplias zonas del suroeste peninsular. Nevó también en muchas localidades de Alicante poco acostumbradas al blanco elemento (Elda, Elche, Sax), cayendo en todas ellas espesores desacostumbrados que oscilaron entre 10 y 15 centímetros. Igualmente nevó en muchos puntos de Almería. El episodio de febrero de 1954 trajo consigo Además la mayor nevada recordada en el litoral granadino. Nevó copiosamente la noche del 2 al 3 de febrero a nivel de mar, acumulándose más de un palmo de nieve sobre calles, tejados y playas. Debido a la persistencia de las bajas temperaturas, la nieve aguantó hasta tres días en algunas laderas de Salobreña, a nivel de mar lo que constituía un hecho inédito. En la ciudad de Cuevas se rebasaron los veinte centímetros  de espesor, lo que no ha vuelto a suceder de nuevo, siendo esta  la última ocasión que esta localidad cercana a nosotros se cubra de nieve

La población de Águilas recibirá el blanco elemento produciendo sorpresa entre sus habitantes.

Línea 4/2/1954

De toda España seguimos recibiendo noticias, según las cuales, el temporal de nieve y frío arreció en la jornada de ayer.

Amanecieron nevadas incluso ciudades del Sur en donde hace muchos años no se registraba este fenómeno, como por ejemplo Jaén,  Almería, Úbeda, Écija, Sevilla; Huelva y otras muchas.

También ha nevado en la provincia de Alicante. En Orihuela, donde no nevaba  desde el  día 26 de diciembre de 1926, el fenómeno produjo gran expectación, especialmente entré los menores de veintisiete años, que desconocían esta circunstancia.

En Cartagena nevó ligeramente, aunque sin llegar a solidificarse por la excesiva  humedad del suelo.

A consecuencia del frio falleció repentinamente en su puesto del  mercado la vendedora de pescado Ana Noguera. Muchas empresas cuyos trabajadores activan  a la Intemperie, suspendieron el trabajo para que su personal pudiera guarecerse del frio.

En Águilas, donde no nevaba desde 1935, el espectáculo fue observado por millares de personas.

El termómetro marcaba anoche cuatro grados bajo cero

El ciclo de inestabilidad atmosférica se cierra con la borrasca de enero de 1957 de origen continental. Los valores más bajos tendrán lugar a finales del mes  dando lugar a nevadas débiles en puntos cercanos a la costa viéndose de blanco los montes de nuestro entorno.

Línea 22/1/1957

AGUILAS.—Una fortísima granizada seguida de lluvia descargó en la noche del sábado al domingo, causando graves daños en las, tomateras y otras plantaciones propias de la época. Se han recogido 35'1 .litros de agua por metro cuadrado, y a pesar de los daños registrados por el granizo, las lluvias han beneficiado extraordinariamente al arbolado, ya que hacía más de seis meses que no llovía. La satisfacción de los agricultores es extraordinaria.

Los montes cercanos cubiertos por una espesa capa de nieve constituyen en estos días una atracción para la  gente joven que en gran número organiza excursiones para practicar .juegos y deportes de invierno.

Durante los años sesenta y sesenta no habrán episodios relevantes  de este tipo por lo que para aguileños de mediana edad aunque no sea una nevada importante aún es recordada.

Habrá que esperar hasta la década de los ochenta para vivir otra alteración meteorológica importante que provocara que la nieve vuelva a caer cubriendo las calles de la población   siendo la última ocasión que suceda siendo pocos los que lo han  observado en el pueblo.

La prensa regional informara de una efeméride insólita  que no se ha repetido en la localidad.

La Verdad 13/1/1981

Prácticamente todas las montañas de la región se cubrieron el domingo de nieve. Y el frio, casi inesperado, volvió con fuerza. Ayer, la noticia insólita fue la nevada que, sobre las siete y media de la tarde, se produjo sobre Águilas. Nuestro corresponsal, en crónica telefónica de urgencia, nos señalaba a esa hora la enorme sorpresa de los aguileños ante el fenómeno, desconocido en la zona y que duró media hora, “Nadie recuerda que haya caído nieve en el pueblo desde el 27 de diciembre de 1927. Solo hace 25 años nevó un poco, pero en las montañas”. La nieve cubrió las montañas, los tejados y se acumuló sobre los coches. Los habitantes de Águilas se echaron a la calle, entusiasmados, para ver mejor la caída de copos, de considerables dimensiones, que estuvo precedida de truenos y relámpagos. Sobre las diez de la noche caía agua nieve y aun había nieve sobre los coches.

Increíble pero cierto. Por lo demás, señalas que la nevada que el domingo afecto al Noroeste de la región pudo ser tan importante como la del año pasado. Si la igualo en extensión, pero no en intensidad afortunadamente.

El corresponsal de otro diario regional completa con su crónica la información de la noticia.

Línea 13/1/1981

ÁGUILAS. (De nuestro corresponsal, AGUSTÍN MUÑOZ).—Sobra las ocho menos cuarto de la tarde de ayer, y después de un fuerte trueno, empezó a caer una granizada muy intensa, y a los pocos minutos se convirtió en una nevada, dejando completamente blanca toda la Glorieta y todos los vehículos aparcados en las calles, quedando también las calles completamente nevadas; permanecieron así durante unos quince minutos, ya que a causa de la lluvia que cayó a continuación se deshizo el blanco manto.  Se da el caso de que la última vez que nevó en Águilas fue en diciembre de 1926.

Consultados algunos productores de tomates, manifestaron a LINEA que las referidas precipitaciones atmosféricas no habían afectado a la cosecha, al menos por Ja noche, confiándose que no descendieran las temperaturas.

La borrasca de 1983 que cubrió de blanco la ciudad de Murcia también se dejó sentir en nuestro entorno habiendo una importante nevada en el campo de Águilas y sus montañas. El valle de las Cruceticas donde no suele ser habitual se cubrirá con el blanco elemento.

Los años noventa no habrán eventos destacados de nieve hasta que llegue el presente siglo. El tiempo transcurrido desde la última ocasión en suceder hará que muchos se desplazan  a contemplarla. No será una nevada fuerte pero  despertó el lógico interés de la población. Las cimas del Talayan pequeño de Chuecos se tiñeron de blanco después de mucho tiempo al igual que la zona cercana al campito de los Lirias donde la nieve se conservó varios días.

El Faro 17/1/ 2003

La nieve cogía ayer por sorpresa a los aguileños, que no recordaban nada igual desde hace años. A tan solo unos diez kilómetros del casco urbano de la localidad, en la diputación aguileña de Tébar, esta “delicia” blanca hacia su aparición a primeras horas de la mañana, prolongándose hasta bien avanzada la tarde noche. Las colas de coches hasta la zona fueron incesantes a lo largo de todo el día, debido a la expectación de este fenómeno meteorológico, tan poco frecuente para los ciudadanos del litoral.

Un intervalo en el trabajo, o aprovechando la salida de los escolares, fueron suficientes para que nadie quisiera privarse de este paisaje casi norteño”. No en vano, el frio también pillaba por sorpresa, con temperaturas que no sobrepasaron los ocho grados en la localidad en pleno medio día, y más aún en las zonas nevadas, donde se llegó a los cero.

Otro temporal de nieve que alcanzo el litoral de Murcia en enero de 2005 lo cubrio de blanco salvo el sector de Mazarrón y Águilas, cayendo pequeños copos sobre Águilas durante algunos minutos. El área de los Mayorales donde raras ocasiones se produce este fenómeno en esta ocasión recibirá esta precipitación, viéndose desde la población las montañas con nieve, una estampa inaudita, muy pocas veces observada, con la silueta de la morra del Jaral, con las antenas características que tiene en su cumbre nevadas, no repitiéndose desde entonces.

Los temporales se sucedieron durante este periodo. Destacando el episodio de enero de 2009 donde Águilas quedo incomunicada por carretera quedando muchos aguileños que se habían acercado para verla atrapados sin poder regresar, resultando una auténtica odisea el regreso.

La Actualidad 16/1/2009

La nieve cayó con fuerza ayer en la comarca del Guadalentín, un hecho que unido a la falta de previsión por parte de los cuerpos de seguridad y Protección Civil, con apenas efectivos, derivó en una caótica situación que se alargó desde las 18:00 horas hasta cerca de las 21:00 horas, cuando se abrió el paso de manera controlada para esos vehículos, al tiempo que la zona ya estaba restringida para el resto de vehículos. Asimismo, fueron muchos los aguileños que tuvieron que desviarse hasta Pulpí para poder llegar Águilas.

Principalmente, los problemas se vivieron en la C-3211, en dirección Águilas, ya que los vehículos con apenas presencia de la Guardia Civil de Tráfico, que llegó tarde y dejó entrever una clara falta de coordinación, según ha podido constatar este medio en conversación con algunos testigos atrapados en la carretera. En este sentido, en el carril contrario dos unidades de Policía Local de Águilas fueron los encargados de regular el tráfico de manera ordenada; esta zona, al tener una pendiente menos pronunciada, no era tan peligrosa y, con mucha precaución, era posible circular.

Hora después, se procedió al cierre temporal de la autovía de Águilas-Lorca, en el alto de Purias, y se activaban los equipos de ERIE de Cruz Roja de ambos municipios.

Desde las 23:00 del sábado y hasta las  03:00 horas de la madrugada del domingo, los todoterrenos de los equipos ERIE, que portaban mantas y equipos de primera asistencia y primeros auxilios, recorrieron algunas pedanías lorquinas como Coy, La Paca, Doña Inés, Zarzilla de Ramos, así como otros puntos cercanos con el objeto de procurar ayuda, en caso necesario a los ciudadanos.

De forma paralela, según informo Cruz Roja, una ambulancia de soporte vital básico y un vehículo de transporte, recorrieron el casco urbano y las vías de acceso de la Ciudad del Sol, de forma ininterrumpida, a fin de prever cualquier urgencia sanitaria o social que se produjera en la ciudad.

La ultima borrasca importante que se ha producido en nuestro entorno llegando incluso a nevar en la ciudad de Murcia ha sido este año. La nieve fue de enorme intensidad llegando hasta el valle de Chuecos y de Pinilla, donde normalmente no suelo hacerlo, dejando todas sus cumbres blancas. Otras zonas del municipio como el Talayan o el Campico de los Lirios quedaron cubiertas enteras de nieve durando esta varios días por la cantidad acumulada.

La Opinión 17/1/2017

La nieve hizo acto de presencia en el término municipal de Águilas sobre las cuatro de la tarde, los primeros copos cayeron en el puerto de Purias, entre los límites municipales de Lorca y Águilas, hasta donde se desplazaron a lo largo de la tarde números aguileños, puesto que la nevada llegó a ser muy copiosa. Conforme avanzaba la tarde comenzó a nevar en las pedanías de Tébar, Los Arejos, Cuesta de Gos y Peñarrubia, sin producirse ningún incidente reseñable, tan sólo por las placas de hielo que se formaron en la carretera, dos camiones que se cruzaron en la autovía Lorca-Águilas, en la bajada de Purias hacia la ciudad costera, según informaron esta redacción fuentes municipales.

No cabe duda de que esta clase de precipitaciones aunque no sean episodios meteorológicos frecuentes en la población, se han producido a lo largo del tiempo en alguna ocasión habiendo quedado como un acontecimiento climatológico relevante, dentro de la historia de Águilas.