28/07/2016

Artículo de: Antonio M. Beltrn

Amicus Plato

         En los últimos días han saltado a la palestra dos informaciones que hacen referencia, respectivamente, al Partido Popular y a Podemos.

         La primera: una juez de Madrid ha imputado al PP, como entidad, por haber destruido los ordenadores de su ex tesorero Luis Bárcenas, donde presuntamente había mucha información sobre irregularidades financieras cometidas por dirigentes populares o por el propio partido.

         La segunda: la presentadora Mariló Montero ha denunciado ante el Instituto de la Mujer al líder de Podemos, Pablo Iglesias, por un presunto mensaje en la red Telegram diciendo que "la azotaría hasta que sangrase". Y digo "presunto" porque no consta que en realidad lo haya escrito él, aunque es muy revelador que no haya salido a desmentirlo.

         No hemos visto, ni veremos, manifestaciones de populares exigiéndole a sus dirigentes que dimitan, ya que es una vergüenza que el partido entero esté imputado por culpa de los presuntos desmanes de un grupo de dirigentes.

         No hemos visto, ni veremos, reacciones de los y las militantes de Podemos exigiéndole a Iglesias que dimita por unas manifestaciones sexistas y que incitan a maltratar y cosificar a una mujer.

         Lo que hemos visto ha sido lo siguiente:

         En el caso de Iglesias, varios medios de comunicación como El Mundo, El Periódico de Catalunya y Tele 5 han publicado declaraciones de sus fuentes de Podemos donde lamentan que Mariló Montero, la mujer víctima del comentario sexista, no haya sabido asumir que sólo era una broma privada. Bromas mucho menos hirientes, menos humillantes que ese "la azotaría hasta que sangre" le han costado la carrera a otros políticos, que al menos han tenido la humildad de salir públicamente a disculparse.

         Pero no estamos hablando de las cúpulas de los partidos, que al fin y al cabo viven de eso, sino de la reacción de las personas. Porque ha habido muchos podemitas, de ésos a quienes se les llena la boca duplicando el plural y la plurala, que han seguido la "broma" de Iglesias... o le han echado la culpa a la propia Montero, diciendo que ya está bien de atacar a Podemos.

         Para muestra, un par de botones cuya ortografía me he molestado en corregir:

         @__CarmenLopez. Mariló Montero, ¿eres periodista? Porque trabajas en la pública. Soy Doctora en Periodismo y vuestros medios han dicho barbaridades sobre mí.

         ‏@Bota_A_La_Casta. Qué gracioso y ocurrente estuvo Aznar cuando le metió el bolígrafo por el escote a una periodista, ¿te acuerdas, Mariló Montero?

         ‏@EmbrioneEA. Flipo con lo de Mariló Montero. Es a ella a la que habría que denunciar por lo que ofende al resto de las mujeres.

         Aplicar el "y tú más", como dos niños que se pelean por ver quién empezó a chinchar primero al otro... o demonizar a la víctima directamente y decir que en el fondo se lo merecía, en el más rancio estilo: "la violaron pero no llevaba bragas".

         Claro que, por suerte, siempre hay excepciones:

         ‏@_Peich. Soy votante de Podemos (y voy a seguir siéndolo) y los comentarios de Pablo Iglesias sobre Mariló Montero me parecen detestables.

         A mí, que he criticado en redes semejante comentario, me han llegado a decir que, sin duda, yo habré sido más baboso en cualquier hilo de whatsapp de mis despedidas de soltero. Mal vamos si no comprendemos que el grupo de whatsapp "Colegas de Borrachera" no permite los mismos excesos que el grupo "Diputad@s de Podemos".

         Muchos podemitas están lamentando que se esté dando difusión a una conversación privada de sus dirigentes -parece ser que el mensaje se lo estaba mandando Iglesias a Juan Carlos Monedero-; no parecen recordar que hasta ayer mismo estaban pidiendo la dimisión del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, por unas conversaciones que se supieron mediante un pinchazo telefónico.

         Pero esperad, que el párrafo anterior también es igual de válido si se plantea al revés:

         Muchos peperos están lamentando que se haya dado difusión a una conversación privada del ministro del Interior; no parecen recordar que hoy mismo están pidiendo la dimisión del líder de Podemos por unos mensajes que se supieron mediante una filtración de su teléfono.

         Me diréis que en el caso de Fernández Díaz se trataba de un ataque contra un partido político, y en el caso de Iglesias es una broma entre amigotes... pero el hecho es que a Iglesias parece que le han pillado. Y que, en casos como éste, aunque los comentarios se hayan hecho en la más estricta intimidad se han acabado pidiendo responsabilidades por haber sido capaz de pensar semejante cosa. Micrófonos abiertos, comentarios en el muro personal del Facebook, indiscreciones... si te pillan, piden tu cabeza.

         Pero, por desgracia, estamos demostrando de nuevo que somos los reyes del "y tú más".

         Puedo comprender esta crispación. Estamos viviendo tiempos duros, hay crisis, paro, atentados... por todas partes. Las vacas flacas han llegado, nos han tocado el bolsillo, y nos tenemos mucha inquina unos a otros.

         Muchos desde la izquierda, o desde esa amalgama de cabreados que es Unidos Podemos, odian realmente al Partido Popular y el PSOE, considerándoles responsables de todos los males que les aquejan; y al contrario, muchos desde los dos grandes partidos tradicionales desprecian y odian a esos recién llegados cuyos referentes para ellos más visibles son los chapuceros de Venezuela, el etarra Arnaldo Otegi y las mujeres que hacen tortillas con su sangre menstrual. Por eso ahora antes de atacar al azotador, o al corrupto, nos preguntamos si es o no de nuestro partido.

         Pero así no se llega a ninguna parte.

         Recordad el tuit que puse en párrafos anteriores, que a mi juicio es un modelo de conducta:

         -soy de Podemos

         -me parece detestable lo que ha hecho Iglesias

         Incluso su colofón, muy lícito una vez que se ha hecho una reflexión en su conjunto:

         -pese al mensajito seguiré siendo de Podemos

         Porque la vida no es en blanco y negro. Que yo en una despedida de soltero me ponga a rebuznarle a una estríper no le da derecho a Pablo Iglesias a decir que quiere azotar a una mujer hasta hacerle sangrar; que Iglesias presuntamente escriba comentarios babosos sobre Mariló Montero no le da derecho a nadie del PP a cobrar comisones ilegales. Que alguien del PP haya cobrado comisiones ilegales no le da derecho a Otegi a poner una bomba. Y así con todo.

         El espíritu crítico es lo que nos convierte en ciudadanos plenamente maduros, conscientes de la necesidad de convivir con honestidad de acuerdo a una serie de valores colectivos que son más importantes que cualquiera de nosotros, considerados de manera individual. Y, sin embargo, estamos perdiendo el espíritu crítico a marchas forzadas.

         Una de los numerosas frases que nos dejaron nuestros tatarabuelos, los grecorromanos, es ésta, que se atribuye a Aristóteles:

         "Amicus Plato, sed magis amica veritas".

         Platón es un amigo; pero la verdad aún es una amiga mayor.

         Pero nosotros parece que ya no sabemos a estar a esa altura. Somos de Podemos, o del PP, o del PACMA, como el que es de un equipo de fútbol: "manque pierda", y a muerte con los de la bufanda contraria. No en vano decía Aznar: "este partido lo vamos a ganar"... y no en vano el lema de "podemos" fue una frase de ánimo a La Roja antes que el nombre de un movimiento político.

         Parece que nuestro destino como país es estar saltando a la trinchera navaja en mano para destripar a nuestros vecinos o parientes. Mientras los poderosos siguen metiendo la mano en la caja o alzando la bandera de la igualdad con la mano en la que no llevan la fusta de azotar mujeres.

 

@antoniombeltran