25/10/2016

Artículo de: Lara Daz

La prctica meditativa interna: contempla el espacio entre tus pensamientos

Como ya anuncié en el anterior artículo, en esta ocasión, voy a hablaros de la práctica meditativa interna. Un viaje hacia el mundo interior que no resulta nada fácil de realizar.

Cuando te sientas en una posición cómoda para comenzar una meditación notarás que te pueden ocurrir varias cosas. Una de las más comunes es que tus sentidos se agudicen y escuches sonidos que hasta ese momento pasaban desapercibidos para ti, que te empiece a picar alguna parte del cuerpo y te resulte inevitable el rascarte, olores que te transportan a otro lugar...Esta agitación sensorial suele durar unos minutos, que si la superamos, dará lugar a otra etapa llena de fantasía mental. Aquí van a llegar del pasado un sin fin de recuerdos y del futuro alertas de asuntos que tienes pendientes como, por ejemplo, que no se te olvide comprar el pan. Mientras una montonera de pensamientos inconexos recorren tu mente, los ruidos del exterior, el picor y los olores van desapareciendo, ahora tu imaginación es más fuerte que la distracción que percibes a través de los sentidos. En este punto es probable que te enredes durante muchos minutos, realizando una práctica meditativa totalmente inútil que finalmente puede llegar a cansarte y producirte sueño.

Si logras salir airoso de este bucle sentidos-fantasía-sueño es posible que ingreses en la fase correcta de una práctica meditativa: la observación interior.

Sentado en una postura cómoda, sin que lo sea tanto como para que pueda inducirte al sueño, cierra los párpados con la predisposición de ir hacia tu interior sin forzar nada. Asimila los pensamientos que vienen y van, las sensaciones, los sonidos.... Y simplemente tienes que ser consciente de que estás pensando pero sin involucrarte en ese torbellino de pensamientos. Tienes que ser un mero espectador de todo lo que pasa por tu mente y poco a poco ese nivel de pensamientos, todo ese ruido mental, irá desvaneciéndose.

Como dice Sesha, “la magia del control mental estriba en que un pensamiento se corta cuando es detectado”. “Si la atención sobre los pensamientos es firme y presencial notarás que no piensas, pues todo contenido mental que intenta aparecer se diluye”.

Puede aparecer la situación de que seas consciente del pensamiento y este desaparezca y al esfumarse pienses que ya no estás pensando en nada lo que se convierte en otro pensamiento más. El problema es que como humanos nuestra tendencia es etiquetar y ponerle nombre y pensamiento a todo los que nos rodea y, simplemente, contemplar la ausencia de ruido mental es una tarea realmente compleja.

Cuando logres advertir tu fantasía mental sin involucrarte en ella y seas capaz de contemplar ese espacio de vacío que se da entre un pensamiento y el siguiente te podrás adentrar en un nuevo universo interior donde realmente empieza la práctica meditativa, es decir, una presencialidad en la que te observas sin pasado y sin futuro, simplemente estás siendo.