07/01/2017

Artículo de: Luis Daz Martnez

Consideraciones sobre Miguel de Unamuno y Antonio Chazarra

El otro día el periódico ABC, en su sección cultural, mostraba al insigne Miguel de Unamuno y Jugo enfocándolo durante sus cuatro meses de exilio en la isla de Fuerteventura. Es una gozada de leer el escrito de todo aquel que admiramos la trayectoria humana del gran escritor de la generación del 98.

Según el contenido de este artículo, Unamuno gloria y prez de la literatura española y universal, nos muestra un espíritu inquieto y contestatario. La vida de Unamuno está llena de claros-oscuros, igual que todo hombre que se interese por el fin último de su vida. Observamos que don Miguel de Unamuno tenía un carácter no conformista radical que le llevaba a no estar conforme con la sociedad y con la política que le tocó vivir. Es verdad que tuvo un espíritu inquieto que buscaba con ansia la verdad del fin último de su existencia cuando frisaba los cincuenta años de su edad. En este tiempo fue autor de sus mejores obras: Del sentimiento trágico de la vida, el más importante de sus escritos; Contra esto y aquello, El título  nos dice la temática de su vida.

No fue un revolucionario, porque nunca militó en partidos de esta índole, pero mantuvo siempre un discurso frente al poder. Igual que nuestro poeta José Martínez Parra Unamuno pudo escribir “a nada estable me acomodo”.

Cuando llegó la II República en abril del 31 es verosímil que la recibió con alborozo por ser víctima en el  principio de la dictadura del general Primo de Rivera, lo mismo que la clase intelectual del momento. En 1934 el presidente republicano Alcalá Zamora lo visitó en Salamanca cuando fue restituido su rectorado en su famosa universidad. Al año siguiente el gobierno de Alejandro Lerroux le concedió el título de Ciudadano de Honor, máxima distinción del sistema del gobierno republicano, Antes fue elegido diputado en los comicios del año treinta y tres por el  partido radical. Pero los cambios que experimentó la República por el cese de Alejandro Lerroux y de Alcalá Zamora debido a la animadversión de Manuel Azaña y de Indalecio Prieto, fue la causa de sentirse alejado de los vaivenes de los dirigentes  republicanos y de atacar sin ambages el cariz que iba tomando los poderes republicanos proclive al revolucionario de izquierdas. De tal manera cuando en las elecciones del 16 de febrero ganaron  los del Frente Popular, siendo  presidente don Manuel Azaña, el 22 de agosto del año 36, Unamuno quedó desposeído del título de rector. Nos llama la atención  dos cosas: El enfrentamiento y enemistad que hubo en el sistema de gobierno republicano (centro derecha y de izquierdas), Nos sorprende que Manuel Azaña que ha pasado a la historia de España por un distinguido intelectual, fuera la causa de esta eliminación de Unamuno en el rectorado de la renombrada universidad. La circunstancia  era adversa para la causa de los republicanos porque se hallaban enfrentados y el simple catedrático de griego, el bilbaíno Miguel de Unamuno no cesaba de atacar este desbarajuste mostrado en el arco parlamentario de la República. Podemos pensar que él veía con agrado el plan de los militares de dar un golpe de Estado, cuando en Salamanca se adueñaron los nacionales en agosto del 36 y de inmediato repusieron en la rectoría de la universidad a depuesto Unamuno. Mas poco duró a la cabeza del claustro universitario, apenas  dos meses. Pues llegado el doce de octubre, día de la raza, se enfrentó con el legionario y general Millán Astray. En ausencia del generalísimo Franco, presidió la ceremonia su esposa Carmen Polo Martínez Valdés. Ella fue la que defendió al anciano rector y su guardia personal lo protegió de las iras de algunos exaltados que como manada de lobos intentaban con su gritos y aullidos acercarse al denostado Unamuno porque en voz alta dijo a la cúpula militar: Venceréis pero no convencéis .

Nos sugiere esta invectiva que él sabía que el propósito del bando militar iba a imponer en España una férrea dictadura semejante a la de Primo de Rivera, cuyo mandato  había sufrido las iras del general Jerezano.

A modo de ilustración voy a señalar un suceso poco conocido de la vida del ilustre literato y filósofo Miguel de Unamuno. Cuando al final de aquel mes de julio del 36 Salamanca fue ocupada por las tropas del norte de África, de inmediato detuvieron al pastor  anglicano Atilano Coco que ejercía su labor pastoral en la pequeña comunidad de Salamanca- La esposa de Atilano, conociendo la simpatía  que sentía el rector  a los evangélicos españoles, visitó varias veces a Unamuno para que intercediera en la causa de su marido- Es verosímil que Unamuno  consoló a la atribulada mujer y le diría que él haría todo lo que estaba en su mano para que el pastor saliera pronto de su encierro. Pero el incidente del 12 de octubre, quebró los planes acordados, y Atilano Coco, posteriormente fue fusilado por los nuevos gobernantes de la ciudad de Salamanca. Esos son los hechos históricos tan desconocidos registrados en la historia de nuestra despiadada guerra civil.

Al componer este  bosquejo biográfico de don Manuel de Unamuno y Jugo  me viene a la memoria de nuestro paisano y aguileño Antonio Chazarra Gallud. ¿A qué es debido?.  Porque Chazarra nuestro gran poeta y pensador tuvo una vena del espíritu unamuniano. Lo conocí muchos años en las tertulias de la Peña la Amistad que teníamos en casa de Antonio Sánchez Cáceres, sita en el Cantoné. Allí mirando al puerto y parte del casco urbano gozábamos de nuestros encuentros culturales casi unas cuatro décadas de debates y de inquietudes literarias.

De esta ilustre peña además de Antonio Chazarra Gallud que nos deleitaba recitando sus composiciones poéticas eran miembros Antonio Sánchez Cáceres, que ejercía  de presidente y aclamado como cronista intelectual del pueblo, Felipe Palacios Morales, Antonio Sánchez Fortún Mulero, Carlos Trench, Pedro Santamaría Jiménez, Sebastián Fernández Martínez, Alberto Arranz, Eusebio Castellón, Félix Luis Pareja Muñoz. Y cuando se hallaban en el pueblo asistían a la tertulia el insigne franciscano Fray P. Alfonso Ortega Carmona y Bartolomé Muñoz Marín. Todos ellos con sus trabajos y cuitas literarias nos mostraban  sus inquietudes a todos los asistentes.

Dejemos que nos dice Antonio Chazarra Gallud en estos versos – Pienso  que el espíritu inquieto de Unamuno está representado en las siguientes composiciones poéticas. A modo de oración: Señor no te pido bienes ; ni tristezas ni alegrías .Solo te pido que colmes con tu vaso mi medida.- La medida que yo tengo hecha de penas o dichas, pero deja que me lleve aquellas voces amigas.- Que acompañaron mis pasos al mirar mi pobre vida. No llenes mi alma tanto  que tu santa gloria oprima. Y borre mi vida de hombre en la tierra peregrina. Deja un pequeño resquicio entre el polvo y la ceniza, para que  mi yo no muera y en tu seno siempre viva.

Estrofa  XIII. Yo no sé quien soy de veras, tampoco quiero saberlo. Como más tranquilo vivo es matando el pensamiento y echándole tierra encima para no vivir muriendo.

Estrofa XIV Estos pensamientos míos son mis hermanos pequeños. Siempre los busco encerrados en la prisión de mi pecho. Pero a veces se me escapan y ya no puedo cogerlos y entonces son mis hermanos los que a mi me tienen preso. Ellos y yo siempre estamos en completo desacuerdo.- (Es la antinomia de nuestro hombre terreno y material y nuestro hombre interior y espiritual).

Estrofas del verso XVIII. Tomadas del libro de Chazarra Viento y Palabra. Estos inspirados versos de Antonio Chazarra. Los pudo componer Miguel de Unamuno con otro  estilo literario propio del inmortal autor de la generación del 98.

Lo peor de la tragedia es no tener esperanza. Sentir que la vida fluya y nos lleva  hasta la nada.  Tocar las manos vacías de los odiosos fantasmas que acorralanan los hombres con decepciones y lágrimas. Tener mudo el corazón sin que suenen  sus campanas .No. no quiero esta vida pobre de arideces y asechanzas. Mi creencia es alegría que descansa en el mañana la firmeza del que lucha  para ganarse su alma a costa de amargas luchas y dudas a fuerza de empuje y gracia. Si la nada es mi destino yo me volveré  con saña y le escupiré a la vida por envidiosa y por falsa que se mofa de los hombres con esta pirueta trágica.

Así es el camino de la vida terrena. Nos encontramos con amargas luchas y dudas  pero contamos con la fuerza del empuje y gracia del Dios Creador y del Amor. Ese es el lenitivo que sostiene  nuestra esperanza.