09/01/2017

Artículo de: Juan Domingo Guerrero

SEGURIDAD VIAL

Acaba el año 2016, y como siempre salen las estadísticas de cientos de cosas, y entre ellas una muy importante, que no es otra que la siniestralidad vial del pasado año y las víctimas que ha habido por accidente de tráfico. Y digo que es importante porque hablamos de miles de muertos, concretamente de 1160 fallecidos el año pasado, siendo el primer año que ascienden las víctimas en los últimos 13 años. Son datos negativos sin duda, aunque si lo vemos desde la perspectiva del año que fue el último en el que ascendieron los accidentes, el 2003, la reducción de víctimas mortales ha sido impresionante, ya que hablamos que ese año hubieron 5399 víctimas (Periódico El País, 03-01-2017).

La seguridad vial ha pasado de ser algo que apenas se tenía en cuenta por las administraciones públicas, a una materia importantísima en el desarrollo social, económico y estructural de un país o de una sociedad. Cuando hablamos de seguridad vial nos referimos al conjunto de acciones encaminadas a intentar evitar los siniestros viales, y en caso de que se produzcan, a intentar minimizar sus consecuencias, y en ese conjunto de acciones se encuadran todos los elementos de la vía por igual, es decir la seguridad en los vehículos, en la calzada, y en el factor humano, siendo este último el más importante de los factores y responsable del 90% de los accidentes de tráfico, según las conclusiones del estudio presentado por el Centro de Experimentación y Seguridad Vial MAPFRE.

Por ello las campañas de concienciación de la sociedad en esta materia son parte imprescindible para la disminución de accidentes. Siempre se ha criticado los anuncios de la DGT, en los cuales aparecen víctimas, o acercan al comedor de nuestra casa, a través de la televisión, los efectos reales de un accidente, la destrucción de una familia, el dolor que apareja un accidente, pero ha quedado demostrado que esos anuncios tan violentos o agresivos desde un punto de vista televisivo, llegan a nuestro subconsciente de una forma mucho más intensa, y hace plantearnos el dolor que lleva aparejado para nosotros, para nuestros hijos y familia, las imprudencias al volante.

Sinceramente creo que ese es uno de los motivos del aumento de los siniestros con víctimas. Las campañas de tráfico siguen existiendo, y además son en las que más invierte el gobierno, pero creo que los mensajes deberían endurecerse, mostrando lo que realmente sucede en un accidente. No hay nada que llegue más a un conductor que sentir directamente lo que sucede en un accidente de tráfico, y, aunque todos lo sabemos, a veces, casi siempre, tenemos un don impresionante para olvidarlo y volver a cometer imprudencias. Ahora voy a poner varios enlaces de anuncios que creo que no dejan indiferente a nadie cuando los ve, y que nos hará plantearnos si debemos o no coger el móvil para leer un whatsapp, sobrepasar de forma importante los límites de velocidad, beberse esa última copa, o fumarse ese porro antes de coger el coche:

Aparte de esas campañas publicitarias, está claro que lo más efectivo para reducir los accidentes de tráfico en los últimos años ha sido el endurecimiento de las infracciones administrativas, y sobre todo del código penal, unido a la implantación del carnet por puntos, para mi una de las mejores medidas instauradas en pro de la seguridad vial. Y es que es tan importante la seguridad vial que se ha reforzado penalmente ciertas actitudes, como el consumo de alcohol y drogas al volante. La siniestralidad cero es imposible de tener cuando el factor humano está de por medio, pero reforzar la penalización de las citadas actitudes, tanto legal como socialmente, ha quedado demostrado que ha sido una medida muy favorable para la reducción de los accidentes en España.

Para que esas medidas fueran efectivas, una vez más, se necesitaba la implicación de los ayuntamientos y sus policías locales, conllevando ello una modernización de los sistemas de información entre ambas administraciones y el cierre de convenios entre la DGT y los ayuntamientos. Como consecuencia de esos convenios, cada vez con mayor frecuencia, las policías locales se implican en las campañas contra el consumo de alcohol o drogas al volante, a favor del uso de cinturones de seguridad o cascos obligatorios. La Policía Local de Águilas no es menos, y cada vez con más frecuencia desarrollan controles en relación a estas materias, y aunque hay conductores, normalmente los que son sancionados, que no ven con buenos ojos este tipo de controles, son muchos los que están de acuerdo con que existan más controles, y en ocasiones ese reconocimiento lo dan a los agentes que estamos realizándolos in situ, porque, como hemos dicho, la penalización social del conductor ebrio o bajo la influencia de drogas cada vez es mayor, y ese tipo de controles sólo busca la disminución del consumo de estas sustancias en aquellos que llevan en las manos un objeto que puede matar a cualquiera de nosotros, de nuestros familiares o amigos. Aun así, todavía quedan conductores que se molestan al parar su vehículo y solicitarle que sople en el etilómetro, soltándote eso de “meteros con los que roban, que a esos no le hacéis nada”, como si ir borracho, drogado, o haciendo el loco al volante no fuese importante. Los controles viales son importantes para que no exista una sensación de impunidad en materia de tráfico, creyendo personalmente que es una de las materias que más se debían de potenciar policialmente.

Además del factor humano, otra de las cosas en las que la administración local tiene competencias es el estado de las vías urbanas y su señalización. En este aspecto creo que es unánime que se debe mejorar el estado del asfalto de las vías de Águilas, existiendo calzadas bacheadas que presentan una clara necesidad de asfaltar de nuevo muchas de las calles del municipio, siendo fiel ejemplo de lo que sucede en las carreteras a nivel autonómico y estatal, resumiéndose todo en que la crisis ha afectado claramente a la inversión en carreteras. Si es verdad, que en materia de seguridad vial estas calles no son de las vías que más afectan en los accidentes de tráfico, ya que si se tiene en cuenta la velocidad en la que se debe circular en esas vías no debe haber una relación causa-efecto entre el estado de estas y los accidentes, salvo en muy contadas ocasiones, pero si son cuestionables los años que llevan estas vías sin ser asfaltadas, presentando continuos parcheados de asfalto y baches bastante pronunciados. En cambio, en materia de señalización de calles, en los últimos años se ha pasado al extremo contrario al del asfaltado, habiendo mejorado de forma notable, gracias sobre todo a la potenciación del gabinete de señalización de Policía Local, aumentando la colocación de señales viales nuevas, más modernas, regulando de forma más segura y útil muchas de las calles e intersecciones del interior del casco urbano.

Como se observa, la seguridad vial es una de las materias más importantes para todas las administraciones, y el motivo no es otro que la propia vida de las personas. Reducir el número de muertos en 13 años en más de 4100 personas no ha sido casualidad, sino que ha sido consecuencia de un endurecimiento legal contra las negligencias al volante, así como una mayor implicación de todas las administraciones públicas y de sus cuerpos policiales, reafirmando el aumento de fallecidos durante el pasado año la importancia que tiene continuar en la línea correcta, debiendo de plantearse nuevas medidas que corten ese ascenso, como por ejemplo una publicidad más directa sobre las consecuencias de los accidentes, una mayor penalización de la reincidencia en delitos viales o un control más estricto en los cursos de rehabilitación para la obtención de los puntos perdidos del permiso de conducir, además del más que necesario aumento de la inversión del estado de las carreteras.