24/01/2017

Artículo de: Alfonso Soler

1997, adis al britpop

El 21 de agosto de 1997 me levanté echando leches en busca de mi amigo David. En aquella época, sin móviles ni redes sociales, acudías a la casa de un colega sin la certeza de que estuviera allí. Y así fue, no estaba. Un familiar suyo me informó que hasta por la tarde no volvería de Murcia. Capullo. David era mi camello musical y ese día tenía el mono que me tiraba de los pelos y me susurraba al oído.

Por entonces teníamos 17 años, cursábamos 3º de BUP y mis padres me subieron la paga a mil pesetas semanales, no sin antes hacerles ver con toda la demagogia del universo que 500 pesetas no cubrían mis necesidades básicas, que por el 97 eran la revista Don Balón, la pizza de los sábados en lo del Juanma, y casetes vírgenes. A veces me llegaba para unos espaguetis en la Venecia. Con ese dinero apenas podía comprarme Compact Disc así que antes de gastarme dos mil pelas en uno, me los grababa en un casete y si me gustaban mucho, ahorraba para comprármelos en formato digital.

Así que esa mañana de agosto fui a casa de mi amigo David con un casete de 90 minutos en la mano para que me grabara el nuevo disco de Oasis, Be Here Now, publicado ese mismo día. Llevaba más de un año bajo su cobijo e influencia musicales: yo le daba cintas que él me grababa de grupos que no conocía de antes, y así supe de la existencia de bandas como Pavement, Sonic Youth, Yo la tengo, Belle and Sebastian, Manic Street Preachers, The Delgados, Mogwai o Massive Attack. Y de muchos más. Aunque por aquella época, Oasis representaba para nosotros a los Beatles de nuestros padres. Éramos tan grupis que maldecíamos contra los Gallagher por estar ¡dos años! sin sacar nada nuevo, así que esperábamos impacientes su tercer disco con el ansia del drogadicto que necesita su dosis urgentemente.

Conseguí mi cinta de Oasis y los siguientes días fueron encadenándose con un chute tras otro. Estaba tan flipado que rebobinaba la cinta las veces que hiciera falta para seguir colocado entre melodías, estribillos pegadizos y riffs de guitarras. Varios días después salí de la cueva únicamente para compartir los efectos de la droga con mi camello, que también era consumidor de las mismas sustancias sicotrópicas. Los dos imbéciles ya nos sabíamos las letras de memoria.

Las paredes de mi habitación eran un mosaico colorido, caótico y representativo de lo que estaba siendo mi adolescencia. Los posters del Barça empezaban a tener que compartir espacio con bandas de música y el carrusel deportivo no era lo único que se oía por las tardes. Cada vez invertía más en discos que iba descubriendo por mi compinche. Así apareció Pavement, una banda californiana que mi proveedor se empeñó en seguirla. Era reacio al inicio por mi adicción al britpop aunque finalmente accedí. El muy bribón debía conocerme bien porque descubrí la que sería mi banda favorita después de la sobredosis mancuniana.

De todas formas la hostia más recia nos la dimos ese mismo verano cuando cayó sin previo aviso la bomba atómica que fue Ok Computer de Radiohead, el disco que convirtió el páramo británico en cenizas y nuestra adolescencia musical en pasado. Ok Computer es un disco que marcó a quienes lo vivimos. No se trata de escucharlo. Este disco es necesario vivirlo. Pasar el trago y digerir aquello era como sentarte a la mesa ante las lentejas de tu madre, excepcionales de sabor pero aparentemente poco apetitosas.  A cada cucharada reconoces que ganarían cualquier concurso de comida tradicional pero las tragas como si fueran pequeñas piedras abrasándote el gaznate. Era un bofetón de drama y melancolía. Señores, el “uh, uh, uh” se ha acabado. Con 17 años, Ok Computer es la droga más dura que puedes esnifar.

Ese disco supuso el principio del fin del pop melódico, refrescante y juvenil que sonaba en los 90. Curiosamente, un grupo británico pop como era Radiohead hasta entonces fue quien dijo basta. Ok Computer fue la cumbre del puerto de montaña, el fin de una época y el mejor disco de la década.

De todo esto hace justo ahora 20 años. El 97 fue el último gran año de la música popular, coronado con la guinda del FIB del siguiente año, a la que mi amigo David acudió y yo no, porque seguía con mi paga semanal milpeseterista. Esta vez no había casete.

Mis 10 del 97

  1. Radiohead. Ok computer
  2. Oasis. Be here now
  3. The Verve. Urban himns
  4. Pavement. Brighten the corners
  5. Teenage fanclub. Songs from Northern Britain
  6. Yo la tengo. I can hear the heart beating as one
  7. Ocean Colur Scene. Machin already
  8. Dinosaur jr. Hand it over
  9. Blur. Blur
  10. Foo figthers. The colour and the shape