Luis Daz Martnez
Cronista Oficial de guilas

Consideraciones sobre el expolio de nuestro patrimonio natural

1º.- En el escrito de José María Fernández Corredor en agosto de 1879 solicitando un permiso a la autoridad de Marina del departamento marítimo de Cartagena para la construcción de un cocedor de esparto en Cala Cerrada con su correspondiente casa para los guardas de dicha gramínea, nos pone de manifiesto que  la propiedad del terreno de la casa construida es de nuestro municipio.

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LOS BALNEARIOS DE ANTAO

La década última del siglo XIX y la primera del siglo XX, fueron muy positivos en la economía y fomento de nuestro pueblo. Se conjugaron diversos factores propicios para tal desarrollo. Ante todo fue la actividad portuaria que no  daba abastos para el embarque y desembarque de las distintas mercancías que salían  o entraban por la bocana del puerto desde que se inauguró en 1886. Otra fuente de la economía fue la llegada del ferrocarril inglés en junio de 1890 donde al ser Águilas la sede rectora de la Compañía, con sus talleres generales, emplearon miles de obreros y empleados en sus factorías adicionales. Es verdad que las fundiciones de plata y plomo habían cesado por falta de la galena argentífera pero  fueron  suplidas por las fábricas de esparto. Mas el trasiego de las piritas de hierro  procedentes de la sierra de los Filabres y de las minas de nuestro municipio eran  motivo de un sinfín de trabajo que empleaban a multitud de obreros en este menester.

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Cala Cerrada - Antigua casa de los guardas de los cocedores

La pobre vivienda construida en un montículo entre las dos calas de los cocedores y la Carolina, doy testimonio que se trataba de una vivienda que en la década de los cincuenta del siglo pasado estaba habitada por una mujer de edad avanzada y por un hombre fuerte que hacía de vigilante del esparto curado por los cocedores situados en la parte de levante del monte llamado Santiago hoy conocido por el monte amarillo según la denominación del ayuntamiento de Pulpí.

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