Alfonso Soler
Periodista

El no deb4te

El debate que debía despejar alguna duda se convirtió en un no debate de cuatro bustos parlantes que recitaron lo memorizado de carrerilla, como cuando nos hacían enumerar la lista de los reyes visigodos o la tabla periódica. La deshumanización del debate llegó a provocar que cuando uno hablaba, el resto repasaba apuntes. Lo interesante de un debate es bajar al fango, zafarse con el rival y ganarle con tus armas, no con un recetario escrito por los respectivos asesores. No sucedió, salvo en momentos muy puntuales que cortaron torpemente los moderadores.

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