27/06/2016

Artículo de: Alfonso Soler

Fracasso: ms fresas que berenjenas

La última semana de campaña, un periódico de Andorra hacía diariamente su particular cesta de la compra donde compraba agua, berenjenas, fresas y naranjas, en referencia a los colores corporativos del PP, Unidos Podemos, PSOE y Ciudadanos. En esa semana está prohibido publicar cualquier encuesta electoral y el rotativo andorrano se las apañó para publicar las suyas sin vulnerar la ley. Tenía su gracia y viene a demostrar que nuestros vecinos del norte han aprendido algo muy español: hecha la ley, hecha la trampa.

En sus cestos, y en las del resto de medios de comunicación progresistas o conservadores, había más berenjenas que fresas. Todos daban por hecho el ‘sorpasso’, un término que ha hecho un daño colosal a UP. A las 20:00 horas de este domingo electoral, justo cuando se cerraban las urnas, se dio por buena una encuesta que convocaba al sepelio por todos sabido: la misa por los funerales de Rajoy y Sánchez, mientras Iglesias veía pasar a ambos cadáveres puño en alto y Rivera se hacía selfies con sus grupis. Nada de todo esto ocurrió.

Las encuestas crearon unas expectativas que no sólo han sido falsas, sino que activaron el llamado voto útil que representaba el PP contra el voto del miedo de Podemos. El viejo lema de ‘que vienen los rojos’ le ha venido de perlas al partido de Rajoy, cuya parte de su electorado tradicional de centroderecha que votó a Ciudadanos hace seis meses reculó y volvió al redil no vaya a ser que los comunistas provenezolanos expropien nuestras propiedades. Buena culpa la tiene Iglesias, que se empeñó en polarizar la campaña a dos bandas, él contra Rajoy. Lo consiguió a medias, porque mientras su oponente sumaba votos por la derecha, el líder podemita ha perdido un millón de votos por la izquierda.

Sí, Pablo Iglesias fue el gran derrotado de una noche que debía de encumbrarle como nuevo líder de la izquierda. Ya me estaba imaginando la portada de algún periódico con los rostros del fundador del PSOE y el líder de Podemos unidos por el titular “De Iglesias a Iglesias”. Fue una noche decepcionante que acabó en un baño de tristeza y orgullo ideológico con los discursos de sus líderes en la plaza del Reina Sofía, que sufrieron con especial dolor cuando los populares  utilizaron su “Si se puede” en la celebración de Génova.

Sobre el escenario, Iglesias tendió la mano al PSOE, en un quite del perdón desesperado, como si fuera a servir de algo. Aritméticamente los números han empeorado y enfrente tendrá a un Sánchez que no tardó ni dos segundos en su discurso en reprocharle que la izquierda está de mierda hasta el cuello por su culpa. La abstención, mayor que en el 20D, desmovilizó a la izquierda, que se fue a la playa a festejar –y sin ir a votar- antes de tiempo una victoria. El pacto con IU no funcionó ni los votos se multiplicaron como los peces. En definitiva, las elecciones del cambio consagraron al bipartidismo. La Casera se ha quedado sin gas.

Así que don Mariano, ese presidente campechano que se esfuerza diariamente en presumir de gobernar un gran país y que empezó la tarde con acidez de estómago, se encontró de repente en el balcón dándolo todo a ritmo de merengue y jaleado por los suyos. Tendrá que pactar para reeditar presidencia pero a ver quién es el guapo que le roba la silla a Rajoy, a don Mariano.

Dicen que el Atlético Madrid ganará una Copa de Europa y que Mariano, don Mariano, ahí seguirá.