29/07/2016

°John Snow, presidente!

(Crónica actual de la política española, según Juego de Tronos)

El rey se ha puesto serio, al menos en apariencias. En realidad aparentar es la principal labor del monarca. Ha recibido a todos los líderes políticos con cara larga, la que pone un padre que ha perdido la paciencia ante la penúltima fechoría de su hijo y hastiado de repetir el paseíllo de hace seis meses. El último al que ha despachado es a Mariano Rajoy, a quien le suplicó que acuda a la investidura como candidato a la presidencia. El presidente en funciones se marcó un José Mota en toda regla: si hay que ir, se va; pero ir para nah es tontería.

Rajoy es un maestro en el toreo y el despiste. Ya se atreve con el rey, que a buen seguro resoplaría y se echaría las manos a la frente al escuchar la previsible respuesta. Rajoy tiene la paciencia de agarrase al poder como Cercei al trono de hierro. Cuando parece que ya está, que la partida se ha acabo para él, cuando se avecina un nuevo tiempo, entonces ocurre algo a su favor, como si los astros estuvieran de su parte. Nunca sabremos si es por astucia política o por chamba, pero aguanta cualquier ataque sin pestañear.

Todos contra él, con un ejército menor en número y, sin embargo, ahí está el tío, resistiendo a toda arpía que aspire a su puesto. Ni los Lannister nunca han confiado en su supervivencia pero el invierno se acerca y sigue más vivo que nunca. Parece estar forjado de acero valyrio.

 En el resto del mapa político se están acribillando entre ellos. Iglesias tiene la furia y la ambición de la khaleesi. Conquistó sin derramar ni una gota de sangre al ejército de IU pero erró en el ataque a los Stark de Pedro Sánchez. El día de la batalla, la Madre de Dragones acudió sin sus aliados y tuvo que regresar con la coleta entre las piernas. El socialista ganó el duelo por la izquierda.

Lo tenía difícil. Los ‘socialisistarks’ es una casa prestigiosa, que en otros tiempos gozaron de la gloria, pero que últimamente han sido apaleados sin reservas. Aguantaron el optimismo frenético de Iglesias y ahora deben decidir si dejan gobernar a su archienemiga casa o van a otra guerra.

Ciudadanos, la casa Tyrell de este tablero político, podría ser la cara de la casa Lannister, su Némesis, su ying. Son pocos, al menos entre los que aspiran al trono de hierro, y siempre buscan alianzas con el favorito a la victoria. Bien formados, guapos y siempre sonrientes, deberán ahora plegar ante Cersei.

Al final, si se avecina una tercera guerra, lo mejor sería buscar a un diplomático con astucia política, un líder en el campo de batalla para el ejército de los siete reinos, un tipo atractivo y carismático para el pueblo hambriento, una figura respetada por todos los reinos, un John Nieve…un Felipe VI.