22/08/2016

Gracias —BA

El 4 de septiembre de 2006, un día después de proclamarse campeones del mundo, el seleccionador Pepu Hernández gritó a la afición “ba-lon-ces-to” durante la celebración del título conquistado en Japón. Remarcando sílaba a sílaba para que quedara clarito. Fue un alarido reivindicativo que vaticinaba una década llena de éxitos de una generación única e irrepetible.

Aquel verano la selección nacional llegó al país nipón con un equipo trufado de veteranos y jóvenes promesas, como Pau Gasol que ya jugaba en la NBA y con otros talentos que pronto le seguirían en su aventura norteamericana, como Navarro, Rudy Fernández, Ricky Rubio, Sergio Rodríguez, Calderón y su hermano Marc. Lo que más sorprendía de aquel equipo era su descaro en el juego, su visión valiente del deporte, la velocidad para mover la pelota y ese espíritu de aventura, sin miedo a perder, que da la juventud. Ganaba los partidos de paliza, con una fluidez en el juego inusitada en el baloncesto moderno. Desde la Yugoslavia y la URSS de finales de los 80, no se veía a una selección europea con tanto talento reunido en un mismo vestuario. Su juego estaba basado en el espectáculo y era lo más parecido a lo que los americanos definen como showtime.

Tras un duro partido con Argentina, España jugaba la final contra Grecia. El partido parecía desigualado, dado que Pau Gasol se lesionó en semifinales y era una baja presuntamente definitiva para derrotar al potencial griego, que venía de vencer a una descafeinada selección de Estados Unidos. Desde aquella derrota, los americanos convocan a los mejores de la NBA. No hubo final. El equipo dirigido por Pepu Hernández cobró amplias ventajas desde el inicio del partido, con una colosal actuación del veterano Garbajosa (22 puntos), la milimétrica puntería de Navarro (20 puntos) y el abnegado esfuerzo de Carlos Jiménez. La azotina que infligió España a Grecia quedará para la historia del baloncesto europeo. Nació un equipo de leyenda: la ÑBA.

Al año siguiente, España organizaba el Europeo. Era el claro favorito: tenían el mejor equipo y jugaban en casa. Los partidos se despachaban con la misma facilidad que si jugaran contra juveniles. La final, contra Rusia, tuvo un desenlace inesperado. Poco a poco, los rusos, con Kirilenko a la cabeza, fueron enjuagando la ventaja española hasta la remontada. A falta de un segundo, Pau Gasol, el mejor jugador del torneo, erró el tiro que dejó a España con la miel en los labios. Es curioso, pero las dos decepciones de esta gran generación fueron como anfitriones, en este 2007 y el Mundial de 2014.

En esta década, la selección ha ido engordando su palmarés, desquiciando a equipos como Francia, Serbia y Argentina, con una gran generación de jugadores talentosos pero que se han topado con un muro insuperable. Descontada su supremacía transoceánica, sólo quedaba el reto de ganar a los Estados Unidos.

Desde el Mundial de 2006, el combinado americano ha convocado a sus mejores jugadores para evitar vergonzosas derrotas que escuecen en su ego patriota. En estos años, además han coincidido en un equipo que muchos no tardaron en comparar con el Dream Team que compitió en los Juegos de Barcelona´92. ¿Os lo imagináis? Stockton, Bird, Jordan, Magic Johnson, Barkley, Ewing y Malone contra Harden, James, Bryant, Westbrook, Durant, Carmelo, Love e Iguadala.

En Barcelona, los americanos se pasearon hasta llegar a la final, donde les esperaba la Croacia de Petrovic, Kukoc, Perasovic, Radja y Vrankovic, un equipazo convertido en cenizas por el poderío del Dream Team. Pues bien, desde entonces sólo España ha podido competir contra los norteamericanos, con la misma ausencia de miedo y con esa jovial frescura del Mundial de 2006. Durante las finales de los Juegos de 2008 y 2012, las caras de agobio y asombro entre los jugadores de USA compensaron ambas derrotas. No se veía tanto miedo desde Cary Grant en ‘Con la muerte en los talones’. España perdió las dos finales pero fueron sus mayores triunfos en esta década prodigiosa. Contra la ÑBA, los mejores jugadores del mundo no lo parecían tanto y sólo pudieron ganar dando su máximo nivel. Para machacar a cualquier rival les valía rendir al 50%. Con España no valía el 99%.

En Rio tampoco pudo ser. Esta vez en semifinales, España se topó con su Goliat pero volvió a ser el único equipo en plantarle cara y llevar al límite a los Estados Unidos. Como hacía 4 y 8 años, fue el único partido que se tomaron verdaderamente en serio. En frente no tenían a cualquiera cosa: les esperaba la mejor selección europea de la historia.

Los Gasol, Rudy,  Navarro, Cabezas, Calderón, Sergio Rodríguez, Reyes, Ricky, Llul o Sergio Rodríguez. Entrenador: Pepu Hernández.