14/10/2018

Esclavos de nuestros pensamientos

Si puedes controlar la creación de tus pensamientos y sus formas estarás practicando y experimentando el yoga.

La ciencia del yoga no busca cambiar el mundo exterior para obtener paz o felicidad. Esta disciplina sabe que todo lo que necesitas para ello está dentro de ti. Todos tenemos el potencial necesario para alcanzar la liberación. Para esto, el yoga propone tomar consciencia sobre el “yo” observador en vez de identificarnos con ese “yo” que cree a ciegas en las ideas mentales que se nos presentan y que pensamos que nos definen.

La paz es el estado natural del ser humano pero son las variaciones mentales y los conceptos preconcebidos los que hacen que esa paz se torne en odio, ira, ansiedad o miedo. Los yogas sutras de Patánjali nos recuerdan que el mundo exterior que percibimos está basado en nuestros propios pensamientos y en nuestra actitud mental ante la vida.

Por ejemplo, existen personas a las que les apasiona tirarse en paracaídas. Esta experiencia les proporciona una subida de adrenalina y una liberación que no encuentran en ningún otro lado. Por el contrario, también hay gente a la que la simple idea de lanzarse al vacío les aterra. En este caso, la acción es la misma solo cambia la actitud con la que nos enfrentamos a ella. Por un lado’ “subidón” y, por otro lado, miedo.

Hay un refrán en sánscrito que dice, “mana eva manusyanam karanam bandha maksayih”. Esto quiere decir que “como la mente; así el hombre, las ataduras o la liberación están en tu propia mente”. Todo lo externo a ti ni te libera ni te esclaviza, solo tu actitud hacia ello lo hace. Por tanto, si te sientes atado estarás atado. Si te siente libre estarás liberado. En definitiva, somos lo que pensamos.

Los yoga sutras, en relación a estas modificaciones mentales, nos dicen que en el momento en que nuestro “yo” asume los pensamientos como verdaderos y se identifica con ellos pierde su esencia original. Para esto, es importante preguntarse ¿quién soy?, pero sin ninguna identificación con adjetivos o calificativos del tipo “soy simpático”. Si consigues desidentificarte de todas esas formas de pensamiento es cuando aparece el “yo” puro y la unión con todo lo que te rodea, la liberación del mundo de las formas. Ahí no hay diferencia entre tú y yo, somos lo mismo, y eso es la auténtica vida yóguica.

Patánjali nos recomienda cultivar actitudes de amistad hacia el que es feliz, compasión por el infeliz, deleite por el virtuoso e indiferencia por el malvado. Siguiendo estos pasos, la mente mantendrá su calma imperturbable.