17/02/2019

SEGURIDAD CIUDADANA

Los partidos políticos dentro de su programa tienen multitud de propuestas, en cualquier sector de la vida, e intentan vender su proyecto a través de establecer soluciones a todos los problemas de una sociedad, y para ello usan todo aquello que le sea útil para conseguir su fin último, que no es otro que gobernar. Los proyectos políticos en economía, paro, inmigración, sanidad, educación, o cualquier otro sector de la vida cotidiana son utilizados por los partidos como armas arrojadizas para conseguir su fin, siendo uno de los más usados a la hora de llegar a la ciudadanía el término tan utilizado de inseguridad ciudadana. Los partidos políticos, los medios de comunicación afines a una u otra ideología, utilizan de forma indiscriminada este concepto para llevarse los votantes a su terreno.  

 

No voy a hablar de la seguridad ciudadana como término jurídico o legal, sino más bien como el concepto que la sociedad tiene sobre su entorno, las sensaciones que percibe una sociedad sobre el estado de seguridad en el que vive. Las impresiones que aprecia una persona es lo que en muchas ocasiones va a determinar el voto hacia uno u otro partido, ya que la realidad de cada uno es diferente, y si desde el discurso político se puede cambiar la percepción de mi realidad, de la de mis vecinos, podré acercarlos a mi posición política. Por ello incidir en la inseguridad ciudadana, en que percibas miedo, es un valor importante para cualquier partido político porque vendes que el partido que está gobernando en este momento no le da importancia a tu seguridad.

 

La tasa de delitos en un determinado lugar varía, fluctúa según determinadas variables, pero, ¿es tan alarmante como para estar preocupados? Pues depende, porque si hablamos en términos globales la seguridad en España es muy buena, las tasas de delitos es baja para la población que tiene, los delitos violentos son menos que hace unos años, tenemos uno de los porcentajes más bajos de Europa de muertes por delitos de homicidio o asesinato, por lo que en términos de tasas delictivas podemos determinar que si es un país seguro. Sin embargo, la sensación de mucha de la población no es esa, y tiene su explicación en la percepción de la sociedad del funcionamiento del sistema penal, de la realidad percibida fuera de los datos estadísticos generales, de lo que los medios de comunicación recojan en sus informaciones y de otros factores difícilmente explicables en un solo artículo.

 

Recuerdo que hace un año se dio especialmente importancia a una noticia por parte de los medios de comunicación de la región, en el cual se especificaba que en Águilas se había producido una subida significativa de los delitos en el municipio, y era verdad, estadísticamente era incuestionable, por los datos aportados por el Ministerio del Interior. ¿Eso significaba que hubiera una despreocupación o dejadez de la seguridad? Pues no, básicamente era que había un pequeño grupo delictivo que hizo estragos en la zona centro del municipio, y que hasta que el sistema penal no actuó, por más que se detuvieran una y otra vez, a las pocas horas se encontraban de nuevo en la calle. Entraron en un centro de internamiento, y de nuevo la estadística bajó. Y claro, si el ciudadano de a pie percibe por el boca a boca que hay más robos, más hurtos, y a esto se une que ven cómo los responsables de los hechos, que eran conocidos por muchos de los vecinos, continúan en la calle durante varios meses, pues la percepción de que el estado no realiza correctamente la salvaguarda de nuestra seguridad aumenta, o lo que es lo mismo, el miedo a ser víctima de un delito se interioriza en la persona, creando así la sensación de inseguridad en el individuo.

 

Según datos del portal de criminalidad del Ministerio del Interior (https://estadisticasdecriminalidad.ses.mir.es/), Águilas tiene unas tasas altas de delitos para la población que vive en ella, registrando en el año 2017 1.846 delitos, lo que representa el 3,4% del total de delitos cometidos en la Región de Murcia (52.690) según datos totales de delitos del año 2017, si bien la población de la ciudad representa sólo el 2,3% del total de la comunidad autónoma, lo que deja entrever que la tasa delictiva es alta. Además si lo comparamos con una ciudad con más de doble de población como es Lorca, en ese año se tuvo el mismo 3,5% de tasa de criminalidad respecto al total de la región. Sin embargo, comparada Águilas con otros municipios con las mismas características, es decir, municipios costeros de la misma comunidad autónoma y con una población similar, el índice de criminalidad es más bajo que en los otros. Mazarrón y San Javier, con una población de entre 4.000 y 3.000 habitantes menos, tienen una tasa superior de delitos, con el 3,4% (1.832 delitos) y 4,1% (2.213 delitos) respectivamente de tasa delincuencial. Por lo tanto podemos decir que Águilas se encuentra dentro de unos parámetros normales de delincuencia respecto a poblaciones de características similares y en su ámbito territorial, y además la tasa de delitos en la Región de Murcia es baja en el global de España, representando el 2,5%  de los delitos cometidos en la nación, si bien su población es el 3,1% del total de la población en nuestro país.

 

 Por ello, cabe preguntarse por qué si las tasas delictivas se encuentran dentro de lo normal para el tipo de población que es, y en general la delincuencia en la región está por debajo de muchas otras provincias, la apreciación de inseguridad ciudadana es tan alta para nosotros según el Instituto Nacional de Estadística, que establece que la Región de Murcia es, después de Madrid, la comunidad autónoma con una mayor percepción de inseguridad según sus habitantes (https://www.elmundo.es/papel/2018/01/12/5a577b2eca4741687c8b465b.html). Es difícil de determinar una sola causa en esa apreciación por parte del ciudadano, pero si es verdad que la sensación de inseguridad en ocasiones se aprecia cuando se habla con la gente.

 

Creo que en parte, esa sensación es percibida como consecuencia de diversos factores. Por un lado, la sección de sucesos de los medios de comunicación y los programas de actualidad, que nos bombardean continuamente con los sucesos que ocurren. Y si, salvo algunos medios digitales que sacan las denominadas fake news para jugar interesadamente con el miedo, la información que dicen la mayoría de medios es real. Sin embargo, existen un 30% menos de asesinatos y homicidios que hace 30 años y España tiene la tasa más baja de muertes violentas de toda la Unión Europea, pero tenemos un acceso mayor a la información y un despliegue enorme por parte de estos medios de comunicación para analizar esa información, convirtiendo esas muertes en ocasiones en auténticos “Sálvame Deluxe” del crimen.

 

Por otro lado, la percepción de un sistema penal que no siempre protege de forma adecuada al ciudadano, y que actúa de forma lenta a la hora de quitar delincuentes comunes de nuestras calles. El propio fiscal general del estado, en el año 2017, manifestaba que “la lentitud de la justicia es un problema nacional que afecta a la credibilidad”, haciendo referencia a la necesidad de cambiar el modelo procesal en la justicia para acelerar los tiempos de respuesta del sistema penal a los delitos. Observar cómo una persona es reincidente a la hora de cometer delitos de los no considerados muy graves, que al final son los que realmente sufren la mayoría de los ciudadanos, y que se repita una constante sobre estos delincuentes, que no es otra que delinquir-detención-puesta a disposición judicial-libertad, y que esa constante se repita en varias ocasiones hasta que un juez decida introducirlo en un establecimiento penal, hace que el ciudadano perciba impunidad hacia el delincuente, y por ende inseguridad por parte de cualquier persona de bien.

 

Estas y otras circunstancias, hacen que se perciba desde el ciudadano que el estado, el encargado de velar por la seguridad de sus habitantes, no cumple su función como debería, y se traduce en miedo y desconfianza a ser víctima de un delito, infundada en la mayoría de ocasiones observando los datos estadísticos objetivos que existen, pero reales para la conciencia de las personas. La seguridad total no existe, la eliminación completa del delito es una utopía carente de realidad alguna, pero igualmente no podemos decir que se vive en un país donde uno se sienta inseguro de andar por sus calles, donde sea atracado en cualquier lugar. Se vive en un país seguro en términos generales, con bastantes cosas mejorables en materia de seguridad y justicia, pero en el que no tenemos motivos para sentir miedo, y lo dice uno al que le han entrado en su vivienda dos veces para robar...