28/05/2016

Entre la ecuanimidad y el equilibrio

Así he querido titular esta sección porque creo que son dos estados mentales necesarios para poder mantener una vida estable en lo emocional y, como consecuencia, en lo físico.

Hace un par de años,  yo carecía por completo de ecuanimidad y de equilibrio. Me encontraba en un punto en el que la ansiedad y el estrés eran mis compañeros de trabajo y de vida. Tal es así, que el médico me recomendó coger la baja para desconectar un poco de todo lo que me causaba esta desagradable sensación de palpitaciones constantes y falta de aire que, a menudo, le sucedía una crisis de ansiedad. Si alguna vez habéis sufrido una sabréis de qué hablo. Si no la habéis experimentado, deseo que no la viváis. Es realmente desagradable.

Y fue ahí, mientras esperaba a que el médico me atendiera (mirando las redes sociales para distraerme un poco) cuando en mi cabeza sonó un “click” y supe que quería dar un giro radical a mi vida y dedicarme al yoga. Seguramente, habría visto ese anuncio de formadores de profesores de yoga muchas veces antes pero siempre pasó desapercibido ante mis ojos. Aquel era el momento. Estaba sola en una sala de espera, reviviendo mentalmente los episodios amargos que me habían llevado hasta ahí cuando ese anuncio, en la pantalla del móvil, se convirtió en un anuncio gigante que acaparó toda mi atención y todos mis sentidos.

Cogí la baja laboral como me recomendó el médico de cabecera pero eso solo me mantenía atada a esa situación insostenible que me estaba ahogando. Decidí, al cabo de tres semanas, tomar el alta voluntaria y romper, de una vez , con mi vida profesional. Y, ahí fue, cuando me sentí por fin liberada para emprender un nueva vida. Un proyecto cargado de buenas vibraciones, de energías renovadas y con el entusiasmo y la ilusión por montera. Comencé a respirar de nuevo.

Me fui a Málaga a formarme como profesora de Hatha Yoga. Un mes intensivo impregnada de la disciplina yóguica. Rompí barreras físicas y emocionales y descubrí que decir “no puedo” se transforma, cuando menos lo esperas en un “lo he conseguido”. Solo hacen falta la disciplina y la perseverancia.

Desde entonces la práctica de yoga me ha aportado todo y no me ha quitado nada. Solo puedo decir:  gracias. De lo que he ido aprendiendo y descubriendo a partir de ese momento os lo iré contando en sucesivos artículos. Antes de despedirme quiero definir los términos “ecuanimidad” y “equilibrio” para que sepamos la diferencia que hay entre uno y otro. Aunque son mutuamente dependientes.

El equilibrio es un estado de energía en el que las funciones psicológicas y fisiológicas mantienen su armonía y esencia, funcionando de forma correcta.

La ecuanimidad es la manifestación mental de ese equilibrio emocional y es indispensable para crecer espiritualmente.