14/06/2020

El paso del dirigible Graff Zeppelín por Águilas en su ruta a Suramérica

En el Siglo XVIII, el francés Josep Montgolfier fábrico el primer globo aerostático que elevó ante una multitud entusiasmada. La demostración será repetida poco después en Versalles ante el rey Luis XVI de Francia, atándole una canastilla donde pusieron un ganso, una oveja y un gallo. El primer vuelo tripulado por humanos lo harían en 1783 François Laurent Levieux y Pilâtre de Rozier. Dos años después cruzarán el canal de  la Mancha  Jean Pierre Blanchard y John Jeffries, logrando con esto un importante hito.

Los aerostatos en el Siglo XIX se irán perfeccionando, logrando transportar hasta cincuenta personas. No obstante, había un importante inconveniente de que no podían ser guiados, dependiendo por ello del viento. La solución vendría en 1852, cuando el francés Henri Giffard le aplicó un motorcito de vapor, naciendo así el dirigible.

El hombre que perfeccionará el invento sería el alemán Ferdinand Von Zeppelin. En julio de1900, con su primer dirigible el LZ1, logrará sobrevolar el Lago Constanza unos meses antes de que los hermanos Wright hicieran su famoso vuelo. Lo hizo con una gigantesca aeronave de 120 metros de largo, de casco rígido, rellena de hidrogeno que flotará a 300 metros de altura, saliendo de una plataforma desde el agua. El recorrido lo hará acompañado de otras cinco personas, teniendo una duración de 17 minutos y realizando una distancia de 6 kilómetros.

Las prestaciones de los primeros zeppelines mejoraron con el paso del tiempo. El LZ2 alcanzó los 40 km, pero presentaba dificultades para su manejo. El LZ3 realizó 45 viajes con seguridad, convenciendo a las autoridades para su uso e incorporándose al ejército del aire hasta el desarrollo de la aviación. El LZ4 realizó algunos viajes con el Rey Guillermo II de Württemberg y su esposa a bordo. La ilustre ascendencia de los pasajeros motivó su aparición en todos los medios, convirtiéndose en una atracción de enorme fama. Intentará hacer un vuelo ininterrumpido de 24 horas, pero un falló de motor antes de aterrizar hizo que una ráfaga de aire lo estrellara contra un árbol prendiéndose fuego.

No supondrá este accidente el final de estos aparatos, creándose en 1908 la Sociedad Luftschiffbau Zeppelin GmbH, destinada a la construcción de dirigibles. En 1909 se fundó la primera compañía de tráfico aéreo DELAG, que realizó hasta 1914 más de 1.600 viajes regulares con Zepelines, transportando 34.000 pasajeros sin tener el    más mínimo percance. Numerosas ciudades montaron grandes naves para albergar los dirigibles con el fin de facilitar el tráfico aéreo de estos inmensos navíos de aire.

Los zepelines fueron utilizados por los alemanes en la Primera Guerra Mundial, para bombardear territorio enemigo, pero resultaban demasiado vulnerables a la artillería por su tamaño, lentitud y fragilidad, siendo sustituidos por la aviación y empleándose en tareas de reconocimiento donde resultaban más efectivos. En virtud del Tratado de Versalles, Alemania tendrá que entregarlos como compensación entre el diverso material bélico que le requisarán, teniendo prohibido construir nuevos. La única opción permitida será una fabricación con una finalidad comercial para importar a otros países.

Después de la primera guerra mundial, los zepelines tendrán una importante demanda como medio de transporte en países como Francia e Italia. Para los EEUU se preparó un nuevo zepelín, el LZ126, capaz de cruzar el Atlántico. En 1924 pudo realizar este recorrido en tres días y nueve horas. Los dirigibles habían entrado en su edad de oro, compitiendo con los aviones. Algunos rascacielos como el Empire Estate Building se diseñaron con una plataforma para su amarre. Es el momento de los legendarios dirigibles de lujo: el “Graf Zeppelin” LZ127 (1928) y el “Hindenburg” LZ129 (1936). Ambos realizaron numerosos trayectos transatlánticos y recorrerán todo el mundo. Viajar en zepelín se convertirá en un placer, aunque resultaba caro, por lo que estaba reservado a un estatus social elevado. En comparación con las lujosas cabinas de los trasatlánticos, las del zepelín eran estrechas y con menos comodidades. No obstante, la amplitud del aparato con sus grandes ventanas panorámicas compensaba estas limitaciones.

El Graf Zeppelín LZ 127, construido por la casa Deutsches Luftschiff Zeppelín, tenía una longitud de 236,53 metros y alcanzaba una velocidad máxima de 128 km/h. Disponía de 5 motores Maybach de 12 cilindros y 550CV para darle propulsión. En cuanto al tipo de combustible que empleaba, era el gas hidrogeno que era superior al helio en capacidad de levante vertical, aunque resultaba una sustancia más inflamable. Contaba con una autonomía de vuelo de 12.000 km y tenía una capacidad de 20 pasajeros, además de los 40 miembros que formaban la tripulación de la aeronave. Estaba dotado con una estación de radio. Entre los servicios que ofrecía estaba el de un elegante comedor, disponiendo de menú que era elaborado en el aparato. Este modelo sobrevolará el Océano Atlántico en más de 150 ocasiones, además hará expediciones en el Ártico, alcanzando en otras gestas marcas de 128 horas ininterrumpidas sin tocar el suelo. Igualmente, realizó el primer vuelo de una aeronave alrededor del mundo en 1929, donde recorrerá una distancia de 34.600 km en un viaje de 21 días dividido en cinco tramos. Este será también el primer vuelo de pasajeros del mundo, siendo patrocinado por el editor estadounidense William Randolph Hearst, dando una cobertura masiva en los medios de Gran Bretaña y Estados Unidos cubriendo el evento. En 1930 hará su primera travesía hasta Suramérica, lo que supuso otro reto para la ciencia porque no se sabía si por las diferentes corrientes de aire podría efectuar el paso desde un hemisferio a otro. El comandante al mando de la aeronave en los principales logros fue Hugo Eckener. Durante varios años será habitual verlos cruzar los cielos de la costa de Murcia con su silueta majestuosa. En Cartagena se planteó incluso instalar una terminal de aerostatos a instancias de la Comandancia de Obras en el barrio de Santa Lucia. El entonces cónsul de Alemania en la ciudad, Karl Fricke, iba a realizar la financiación con la intención de establecer una línea aérea Cartagena- Pernambuco. No obstante, no se realizará optándose desde la compañía por prestar el servicio entre Sevilla- Buenos Aires.      

La primera ocasión que pasará por Águilas será con motivo de su viaje de prueba a New York (1928), aunque no podrá verse porque lo hizo desde una altura elevada por el mar. El segundo vuelo del dirigible por el litoral murciano será con motivo de hacer un crucero por el Mediterráneo, el año siguiente. Lo hará con una menor altitud, por lo que será visible desde el pueblo, siendo muchos los que salgan a verlo pasar.

El Liberal 27/4/1929

Anteanoche a las diez y media apareció en el horizonte, por la parte Sur el dirigible “Conde de Zeppelín” siendo advertido por gran público que acudió a nuestro puerto   de Levante y Poniente, permaneciendo visible hasta perderse por el Este unos veinte minutos

La silueta del “Zeppelín”, gracias a la luna que lucía a esa hora, se advertía perfectamente, notándose sus excepcionales dimensiones por la gran distancia a la que pasó de esta población.

Iba empavesado de luces y en la parte delantera se notaban irradiando luz dos grandes refrectores

El zepelín podrá verse de nuevo con motivo del primer viaje que hizo a Suramérica.

El Liberal 21/5/1930

Esta mañana a las siete y cuarenta minutos, apareció en el horizonte por Levante el “Conde Zeppelín”

El paso del dirigible fue presenciado por el vecindario, pues se distinguía admirablemente en todos sus detalles apercibiéndose el ruido de los motores.

Como unos quince minutos tardó en perderse por la parte de Poniente sobre el mar.

La posterior apertura de la línea aérea de zepelín Sevilla- Buenos Aires, motivó que el paso de estas aeronaves se diera con regularidad, aunque no será apreciada por hacerlo a elevada altura por el mar. No obstante, en algunas ocasiones realizarán este vuelo en una cota inferior por lo que serán perfectamente visibles desde el pueblo.  

El Tiempo 24/8/1933

El domingo a cosa de las dos de la tarde, pasó el Conde Zeppelín, acudiendo infinidad de gente a las playas a presenciar su majestuoso vuelo

Los niños serán los que más lo disfrutarán, subiendo al molino o al castillo para verlo Una de las veces que regresaba a Europa tomó la dirección de la población, teniendo Águilas la oportunidad de disfrutar un vuelo a escasa altura que paso por la Glorieta. Especialmente, los que vivían en los cabezos lo podrán observar relativamente cerca, saliendo muchos asustados de sus casas. Los fotógrafos locales de la época, Jorge Carrillo y José Matrán, harán un montaje de este suceso para vender como recuerdo.

El Tiempo 14/9/1934

En la tarde del lunes y a cosa da las 3'30, pudo apreciarse desde lejos que un dirigible se acercaba hacia la población, viéndose poco a poco como la figura se hacía más visible y que la dirección era precisamente la del pueblo, pasando majestuosamente la aeronave a escasa altura por encima de la Glorieta, que a simple vista se leía el letrero de proa que le da el nombre de Graf Zeppelín, y a popa la cruz gamada de Hitler.

El paso fue presenciado por el pueblo entero que se tiró a la calle para no perder detalle del grandioso espectáculo que se ofrecía a su vista.

Esperemos que el Dr. Eckner seguirá esta ruta a su regreso de América, en sus diferentes viajes, para que de vez en cuando veamos el paso del mejor globo del mundo.

En el año 193,7 el Graf Zeppelín llevaba acumulados más de seiscientos vuelos de travesía en los que había transportado alrededor de 18.000 pasajeros. Estos datos favorables, que hacían ver al zepelín como un medio de transporte totalmente fiable, serán truncados con el desastre del Hindenburg donde el dirigible quedó destruido a causa de un incendio mientras aterrizaba en Nueva Jersey, ocasionando la muerte de treinta y seis personas. No había sido el primer accidente grave que había sufrido un dirigible, pero este fue filmado y fotografiado, además de estar radiandose en directo. Las impactantes imágenes del campo de Lakehurts recorrerán rápidamente el mundo, conmocionando la opinión pública en ambos lados del Atlántico. Las consecuencias serán inevitables. Un día después de la tragedia, el ministro alemán Hermann Göring ordenó el cese temporal de la navegación para estas naves. El suceso había supuesto una apariencia de debilidad del régimen nazi que no interesaba. Por otro lado, la enorme repercusión en los medios del incidente acelerará la desconfianza hacia los dirigibles, lo que supuso el final del tráfico comercial de este medio transporte, cerrando con ello una era.