06/09/2020

Los momentos dramáticos de los vapores “Hospedale” (1904) y “Lorcano” (1954) en las costas de Águilas por los temporales marítimos

Águilas se encuentra situada en la costa mediterránea del sureste peninsular, en el extremo oriental de la cordillera Bética. Se haya limitada por las sierras de la Carrasquilla y de la Almenara que forman un arco continuo en dirección SO—NE desde el límite con Almería hasta Mazarrón. Algunas de estas elevaciones llegan hasta el mar, dando lugar a una costa abrupta recortada con acantilados e islotes que se alternan con las numerosas calas arenosas y con promontorios de menor actitud que forman diversos accidentes geográficos.

Los vientos predominantes en este cuadrante costero son los de “Levante” y “Lebeche” de componente NE. y S0. dándose en ocasiones en verano una variante del SE. que se conoce como “Jaloque”. Estos son de poca fuerza, templando el invierno y moderando el verano. El Levante puede ser fuerte de carácter seco y flojo más húmedo. Habría otra variante del NE. conocido como “Anortado” que sería más frio. El Lebeche aparece en primavera y otoño, soliendo ser húmedo. El “Poniente” es fuerte, predominando durante el invierno. De escasa incidencia sería el “Mistral” y la “Tramontana”, de componente NO. y N.

La fuerza del viento puede provocar dificultades en la navegación. Los más temibles en este sector son los del segundo cuadrante y los mas reinantes en invierno los del primero. En verano destacan por su incidencia los del segundo y tercero, dando la vuelta cuando está el tiempo asentado del S. para el O. Las características de este tramo de costa facilita que, en caso de necesidad, puedan refugiarse las embarcaciones. Cope ofrece amparo del O. y SO., mientras que Calabardina del SE. En la bahía de Levante el Monte de la Aguilica aguanta perfectamente del SO. y SSO. y el Puerto protege de los vientos del SO. y O.

No se han producido en nuestro litoral episodios de naufragios catastróficos de buques mercantes, pero sí algunos sucesos importantes causados por los temporales en el mar. En este sentido, deben destacarse los que han tenido lugar en la bahía del Hornillo. Desde su inauguración, el embarcadero tendrá un importante tráfico comercial. La elección del lugar como fondeadero se deberá a sus buenas condiciones de abrigo. La parte O. protege de vientos del tercer y cuarto cuadrante del SO. y S., mientras que la del E. de los del primero del SE. La problemática aparece con los vientos del O. de “Levante” que     despiden fuertes rachas al colarse entre el espacio de la isla del Fraile y el monte del Cambrón, afectando a las embarcaciones que se encuentren navegando por la zona.                                            

La arqueología muestra evidencias, desde la época romana, del riesgo que puede haber en este punto, como demuestra el hecho de un pecio en el Nido del Cuervo. El pasado Siglo XX hubo dos barcos atracados en el Hornillo que estuvieron a punto de hundirse por intentar escapar de la furia del temporal internándose en alta mar. Uno sería el vapor “Hospedale” de nacionalidad inglesa, en 1904, que ante el peligro que corría levará anclas, siendo poco después de partir arrebatado por una enorme ola el capitán del puente de mando, precipitándose por la borda fatalmente contra unas rocas y muriendo. La tragedia causó al saberse inmensa impresión en el pueblo. No sería el único incidente que hubo esa fecha en este sector marítimo. En el puerto Mazarrón, el pailebot “Fenix” fue arrojado contra la costa por fuertes golpes de mar.

 El Liberal 25/1/1904

Desde hace dos días reina un fuerte temporal en esta localidad. Las operaciones en los muelles son dificilísimas.

Hoy ha ocurrido una desgracia, que es el tema de todas las conversaciones. El vapor ingles SS Hospedale, que se hallaba fondeado en el muelle del Hornillo en esta villa, levó anclas a las veinticuatro horas del día de ayer con dirección al mar.

Semejante medida hubo de adoptarse por el estado imponente que presentaba el muelle. El temporal que reinaba era terrible.

El capitán del vapor D. E. Wight ha sido víctima del temporal. Apenas se puso en marcha el vapor, vino una inmensa ola y lo arrebato, estrellándolo contra las rocas.

La desaparición del capitán y el estado furioso del mar, produjo inmenso pánico en el personal del barco. Este pidió auxilio inmediatamente se lo prestaron las autoridades de la estación sanitaria.

Las mismas olas han arrojado a uno de los cocedores de esparto del muelle del Hornillo, el cadáver del infortunado D. E, Wight. Tiene la cabeza completamente destrozada.

Las autoridades de marina y el cónsul ingles están desde los primeros momentos entendiendo en esta desgracia. El cadáver del capitán ha sido extraído.

Las demás embarcaciones que hay en este puerto, han redoblado las precauciones. Sin embargo, si sigue el furioso temporal que reina, tendrán que echarse a La mar, para evitar cualquier catástrofe.

Igualmente, en este mismo escenario el “Locarno” vivirá momentos dramáticos medio siglo después. Este estaba cargando mineral, en el lado sur del embarcadero del Hornillo. Hacía desde varios días borrasca en la zona del Estrecho con vientos fuertes de componentes este y mar gruesa en Andalucía y Levante. El vendaval provocó que en Barbate encallara el vapor “Farnesio”. En Murcia el tiempo cambió bruscamente, descendiendo doce grados y lloviendo con intensidad de madrugada. Las consecuencias se notarán especialmente en el litoral. Por la violencia del temporal que azotaba, viendo que se estaba destrozando el casco del mercante contra el cargadero de mineral, el capitán pretenderá hacerse a mar abierta, siendo arrastrado a los Cocedores del Hornillo donde embarrancará.  Ha quedado como documento histórico las imágenes fotográficas del barco embestido con dureza por las olas.

Línea 26/3/1954

Esta tarde, a las siete, a consecuencia del viento huracanado de Levante desencadenado sobre esta zona y que llegó a alcanzar una velocidad de cien kilómetros por hora, embarrancó el buque de bandera costarricense “Locarno” matriculado en Puerto Limón, de seis mil toneladas, que se hallaba cargando mineral en el puerto del Hornillo.

En la bodega de proa se estaba depositando el cargamento, que ascendía a 1.200 toneladas, cuando el buque rompió las amarras, zarandeado por el huracán, y se fue a estrellar contra la plaza de «Los Cocedores», donde quedó embarrancado después de ser arrastrado a una distancia aproximada de cuatrocientos metros.

 La tripulación, italiana; se encuentra sin novedad, comenzando poco después los trabajos de salvamento, bajo la dirección del comandante de Marina de Cartagena, señor Laporta, quien llegó a esta localidad tan pronto tuvo conocimiento del suceso.

El temporal es muy fuerte, y todas las embarcaciones surtas en el puerto se han visto obligadas a reforzar sus amarras.

Una semana después, el remolcador ingles “Hércules” vendrá desde Cartagena para reflotarlo. Lo llevará hasta Gibraltar para repararlo, donde será transferido a la naviera panameña San Rocco S. A.  En el momento de producirse el accidente, hacía tan solo un mes que había sido comprado por la compañía costarricense San Juan LTD de Puerto Limón, cambiándosele su nombre original de “Dunsley” por “Locarno”. Había sido botado en 1928 en Inglaterra. No era la primera ocasión que había tenido incidencias este mercante. En 1940, haciendo la travesía entre Canadá y Reino Unido, fue atacado por un submarino alemán U-47 al oeste de Irlanda. Iniciándose 1945, formando parte de una flota, sufrió una colisión en el Atlántico Norte con el Ellerman Lines “City of Glasgow”. Un año después en Escocia quedará varado entre las rocas. El “Locarno” será desguazado en 1961 por daños estructurales después de encallar en Génova.

No cabe duda de que el mar, por su carácter imprevisible, alberga serios peligros, debiéndose evitar la navegación cuando las condiciones climatológicas no son adecuadas, ya que puede cambiar con rapidez sin advertirse el plácido azul por un temporal de consecuencias nefastas.