26/03/2021

La devoción y culto de la Virgen de los Dolores como Patrona de Águilas

No cabe duda de que la devoción por la Virgen de los Dolores representa una de las más importantes muestras de religiosidad para la población de Águilas, siendo aclamada entre vítores como “Reina y Madre del Cielo”, “Reina Nuestra” o “Guapa” cuando procesiona por las calles.

El culto a los Dolores de Nuestra Señora en la Antigua Diócesis de Cartagena arranca a finales del Siglo XVII con la entronización en la iglesia de San Miguel de Murcia de la imagen de Nuestra Señora de los Dolores y Santos Pasos. No obstante, la popularización de la devoción a los Siete Dolores de Nuestra Señora tendrá lugar a inicios del Siglo XVIII, impulsado por el Obispo Luis Belluga con la autentificación de un milagro que tendrá lugar en 1706 en casa del labrador Francisco López Majuelo, en el partido de Monteagudo, donde un pequeño busto de la Dolorosa lloró milagrosamente. El prodigio supondrá la declaración de la imagen como copatrona de la ciudad de Murcia, consagrándose la Diócesis bajo la advocación de los Dolores. En este clima de fervor tendrá un papel determinante el escultor Francisco Salzillo, que cultivará un modelo de Dolorosa levantino propio, inspirado en la escuela escultórica italiana napolitana.

Francisco Salzillo nos presenta en sus simulacros de la Mater Dolorosa de una Virgen, no excesivamente joven en la mayoría de los casos, que dirige su mirada al cielo y abre sus brazos, con las palmas de las manos vueltas también al cielo, en actitud de súplica. Bien de talla o bien de vestir, la disposición de los brazos y la mirada al cielo es el rasgo común a todas ellas, si bien existe una evolución, especialmente en lo que se concierne a la fisonomía del rostro, que parte del de una mujer madura, para ir rejuveneciendo progresivamente los rasgos.

La autoría de la imagen de la Virgen de los Dolores de Águilas se desconoce. No existe en el Archivo Parroquial de la Iglesia de San José de Águilas la menor documentación escrita que refiera como fue adquirida. Lo que no cabe duda es que pertenece a la escuela salzillesca. La historiografía antigua la atribuía a este escultor, como hace el catedrático de Historia de Arte Elías Tormo en su “Guía de España” de 1923. El antiguo cronista Antonio Cerdán Casado y el Historiador Felipe Palacios dicen que es obra de Roque López, discípulo predilecto de Salzillo, indicando además este último que el ilustre maestro imaginero le dará los últimos retoques. Luis Díaz apunta, por otro lado, que es de Francisco Fernández Caro, discípulo también de Salzillo que hizo algunas obras para Lorca, montando su estudio en la ciudad entre 1800-1806, siendo este el que realizó Nuestro Padre Jesús Nazareno. En los distintos casos, la talla sería del último cuarto del Siglo XVIII a inicios del Siglo XIX una idea que comparte el Catedrático de Arte Cristóbal Belda.

Igualmente, se desconoce cuando llegó a Águilas. La primera iglesia que hubo en la nueva población abierta al culto, en 1790, con el título de San Indalecio y la Purísima Concepción, que será la primera patrona de la localidad, contaba como ornamento con un cuadro de la Purísima Concepción, donado por el consejero y superintendente de las Reales Obras, Antonio Robles Vives, y otro de su hermana, Ana Robles, con la Virgen del Rosario. En diciembre de 1803, María López Guevara manifiesta como voluntad ser enterrada en el ataúd de la Hermandad de María Stma. de los Dolores del convento San Francisco, en la ciudad de Lorca, por lo que aún no estaba en el templo, siendo las devociones entonces las cofradías del Santísimo Sacramento, Virgen del Rosario y las Benditas Ánimas.

La primera referencia que se tiene de la imagen sería en el testamento realizado por Doña María Antonia Llopis Bazco, en 1808 ante el Notario Juan Antonio Gros, donde aparece también nombrado Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Quiero y es mi voluntad se celebren o digan en el Altar de Ntra. Señora de la Soledad seis misas cantadas, otras seis en el de Jesús Nazareno: Doce rezadas a las venditas ánimas del Purgatorio, diez mas también rezadas aplicadas por mi alma, y las misas que llaman de Sn Vicente”

En un principio sería conocida con la advocación de la Soledad, que es homónima a la de los Dolores por proceder de un mismo sentimiento religioso de la Virgen María durante el trance de contemplar a su hijo Jesús en su pasión y muerte. Durante la visita del Canónigo de San Patricio de Lorca, en septiembre de 1832, es denominada con el nombre de la Soledad todavía. El cambio a Virgen de los Dolores vendrá con la inauguración de la actual parroquia de San José, en diciembre de 1853, al hacerse el traslado de imágenes.

La proclamación como patrona de Águilas tendrá lugar con motivo de una epidemia de cólera morbo, en 1855, que desde Granada se propagará a Murcia. El 13 de julio se recibirán las primeras noticias de la infección en otras localidades cercanas, tomándose medidas para detenerla, apareciendo a finales de agosto algunos posibles casos en la población. El 30 de septiembre, el alcalde Hilario Gris dará cuenta a la Corporación del dictamen facultativo que indicaba que la epidemia que se había sufrido durante dos meses había desaparecido, acordándose celebrar al día siguiente a las nueve de la mañana un “Te Deum” en la iglesia parroquial en acción de gracias al Todopoderoso por los beneficios dispensados. El vecindario entero acudirá al acto, siendo presentado al alcalde a la salida en la puerta un escrito firmado por numerosos vecinos entre aclamaciones a la Virgen de los Dolores a la que atribuían haber intercedido piadosamente en el inapreciable favor que el cielo les había concedido, liberándoles de la epidemia. En este se pedía que fuera proclamada como patrona porque desde su independencia de Lorca, en 1834, carecía de ninguno, habiéndose producido hace relativamente poco tiempo la declaración dogmática del Misterio de la Concepción de María Santísima. La corporación, reunida el 2 de octubre, aprobará la propuesta por la devoción que siempre se le había procesado, siéndole atribuida la protección particular que el todopoderoso concedía a los habitantes de este término, declarando además como festiva la feria sexta de la Dominica de Pasión en que la Santa Madre celebra sus Dolores.

El viernes 14 de abril de 1856 tendrá lugar la celebración del primer Viernes de Dolores en Águilas, acordándose por el consistorio una función religiosa, cantándose una misa por un Diácono para solemnizar este día, sacándose además en procesión por la tarde, invitándose en la víspera al vecindario mediante un Edicto, para que se iluminen las fachadas de las casas en aquella noche y que concurran al templo a rendirle su homenaje, siendo el origen de este día tan especial para los aguileños.

Las sequias insistentes de mediados del Siglo XIX harán que se realicen rogativas implorando la necesaria lluvia. El 14 abril de 1859, la corporación obtendrá la respuesta favorable del Obispo para realizar rogativas públicas y privadas, proponiendo el cura que fueran el sábado, domingo y lunes siguiente “sacándose y llevándose al Santo Calvario las imágenes de N.S. Crucificado, y de su Madre María Stma. de los Dolores, Patrona de este Pueblo; anunciándose así al vecindario”. Igualmente, el pleno municipal el 7 de marzo de 1867, por la necesidad en el campo y cumpliendo los deseos del pueblo, acordó que al día siguiente a las cinco de la tarde “salgan de rogativa procesionalmente Nuestra Patrona María Stma. de los Dolores, y que así se anuncie al pueblo para la concurrencia de los devotos que pudieran hacerlo.

En la Guerra Civil se salvará del asalto a la iglesia, el 14 agosto de 1936, donde serán destruidas las principales obras de su patrimonio religioso. José Espinosa, Jesús Belzunce y Juan Melenchón saltaron al patio interior de la sacristía por una casa contigua, recogiéndola del trastero donde estaba guardada y la llevaron a la casa de Antonio Gabarrón, en la cuesta de la Pesquera, metiéndola en un armario. En el recorrido serán custodiados por el alcalde José Fernández Navarro y el jefe de la Policía local Jacinto Buitrago. Luego será llevada a la Casa de “Los Lisos” en el paraje de la Burravieja en Los Arejos. Cuando terminó la guerra regresará al pueblo. El 2 de marzo de 1939, Domingo de Ramos, se hará una misa de campaña en acción de gracias por el sacerdote Salvador Salas. La Virgen será traída en una furgoneta desde la casa del Largo Gabarrón, con el repique intenso de las campanas que habían sido instaladas en el Molino de Sagrera para avisar de los bombardeos de la aviación nacional. Iba vestida pobremente, con un manto de una cubierta de cama apolillado, produciendo una honda emoción entre los presentes cuando apareció al comprobarse que había podido salvarse de la quema.

Durante un enorme temporal en el Mar de Alborán, en diciembre de 1949, al barco “Dos Hermanas” de Antonio Gabarrón se le estropeó el motor en plena tormenta y la marejada lo iba a estrellar contra la costa de Cabo de Gata. En ese momento se encomendó, implorando al cielo, a la Virgen de los Dolores a la que había escondido en su casa durante la guerra y de la que era un gran devoto. Una gran ola levantó repentinamente al pesquero para dejarlo indemne en la orilla de la playa, embarrancándolo, poniendo a los diecisiete tripulantes a salvo sin ninguna víctima, siendo considerado un milagro por intercesión divina. Cuando pudo regresar la tripulación a Águilas se dirigieron a la iglesia vestidos de faena, arrodillándose ante al altar mariano con los brazos en cruz. En ese momento el patrón Antonio Gabarrón dirá una oración sincera de enorme simbolismo para la historia: “Yo te salve en la guerra y tú me has salvado ahora la vida ¡Estanos en Paz!mostrándole su gratitud.

El cura párroco Antonio Pérez Madrid hará los trámites oportunos para que fuera proclamada oficialmente por la iglesia como patrona canoníca del pueblo, siendo concedido por el papa Juan XXIII el 31 de mayo de 1963. Para hacer partícipe a la población se visitarán distintas barriadas en el mes de mayo. Iniciará su recorrido en el Barrio de Jesús, donde estará tres días en su ermita, haciéndose una misa de campaña en el Cuartel de la Guardia Civil. Luego la desplazarán al Barrio Colón, instalando la Virgen en la capilla. Los moradores de las Cuevas del Rincón, que la recibirán con enorme fervor, harán múltiples hogueras al anochecer iluminando el lugar. Pasará a mediados de semana a la iglesia del Carmen, acompañada por la banda de música. La imagen será trasladada después a la iglesia del Hospital, donde procesionaria al cementerio oficiando una misa el sacerdote Francisco Miñarro. La vuelta la hará por el Paseo de Poniente, entre multitudes, recibiendo un baño de flores. El mes de agosto visitará Calabardina, siendo transportada en el pesquero “Juan Paredes” de Isidoro Pérez Ramírez, escoltándola los barcos de pesca engalanados. La Misa solemne donde será proclamada como patrona canónica ante el vecindario será el 15 de agosto de 1963, siendo leído por el cura párroco Antonio Pérez Madrid el Decreto Pontificio con el nombramiento.

En 1994 la imagen será restaurada por los Hermanos Barbero, por encargo de Francisco García Mula, invirtiéndose 400.000 pesetas, siendo la primera ocasión que salía de Águilas. En los trabajos pudo apreciarse que había tenido algunos retoques. Igualmente pudo comprobarse que un incendio causado por unas velas a finales del Siglo XIX le había afectado los brazos y que el busto, las manos, los pies y parte del rostro tenían desperfectos por los cambios de humedad. Por esto se le aplicó una fina película aislante contra la intemperie de etil- metacrilato. Igualmente, el cabello le fue sustituido por otro con la misma técnica que se realizaba en el Siglo XVIII.

La Cofradía de la Virgen de los Dolores, presidida por Sebastián Muñoz, promoverá la Coronación Canoníca de la imagen titular para resaltar la advocación de esta devoción mariana. El acto de imposición será oficiado por el Obispo de la Diócesis Manuel Ureña, el 1 de octubre del 2000, en el varadero del Puerto, con una asistencia de 5.000 personas. Durante el mes de septiembre, la imagen había sido trasladada por barrios como las Majadas o Las Yucas, donde se celebrarán misas. El orfebre valenciano Peri Siurana realizará la corona valorada en cinco millones de pesetas, tipo aureola, con dos quilos de plata y uno de oro, reproduciendo el modelo original que tenía en un principio, siendo pagada mediante cuestación popular en metálico y con joyas que serán fundidas para la confección de la pieza. Con el dinero recaudado se hará también una obra solidaria, comprando un vehículo adaptado para miembros del Centro Ocupacional Urci.

En la actualidad, la Virgen de los Dolores cuenta con una enorme devoción en la localidad, estando presente en muchas oraciones, no habiendo perdido el cariño y la fe que de siempre le ha profesado el pueblo de Águilas.

 

Artículo para InfoÁguilas del historiador Pedro Francisco Sánchez Albarracín