23/05/2021

UNA IMAGEN VALE MÁS

        Ahora que los políticos y los medios nos transmiten el final de la pandemia, aun cuando nos queda toda una vida de compartir esta plaga, y ahora que nosotros mismos tenemos la sensación de volver a la vida normal, deberíamos mirar para atrás y recordar alguna de las frases y de las experiencias de esta vivencia que, si llegamos, recordaremos a futuras generaciones para que no olviden que la historia se va a repetir.

 

        Sin duda, una de las frases que se transmitió hasta la saciedad en su momento fue que de esta pandemia saldríamos siendo mejores personas, y los mensajes que recibimos de esperanza, amor y cohesión social para luchar contra la pandemia fueron continuos. Aplaudimos a sanitarios, fuerzas y cuerpos de seguridad, trabajadores de supermercados, pusimos música para amenizar las horas de confinamiento de los vecinos, en general pasamos a ser una sociedad comprensiva y solidaria, aun cuando se vieran ciertas actitudes egoístas a la hora de tratar el papel higiénico o la levadura, pero en general a los periodistas y otros entes sociales se le llenaba la boca diciendo la sociedad reforzada que iba a salir de esta crisis sanitaria.

 

        Sin embargo, el ser humano no es tan fácil de cambiar, y si algo deberíamos de saber de la historia mundial es que pase lo que pase, el ser humano y sus rasgos de personalidad no cambian tan fácil. Las personas seguiremos con nuestro carácter y peculiaridades, y sin duda egoísmo, ambición, agresividad, rencor, venganza, autoritarismo, etcétera, serán rasgos negativos inherentes al ser humano que nos seguirán hasta el fin de los tiempos, ya que son intrínsecos a la personalidad del ser humano.

 

        Ahora, pasado el tiempo, la experiencia me dice que ha sucedido al contrario, que esta enfermedad ha sacado, en general, lo peor que como sociedad podemos encontrarnos. Los aplausos se han tornado en malos gestos, faltas de respeto, insultos, o en el peor de los casos agresiones, y creo que es el sentir general de la mayoría de los que trabajamos en las fuerzas y cuerpos de seguridad que el ambiente está enrarecido, y que una simple llamada de atención por cualquier tipo de infracción administrativa o conducta, puede acabar en una actuación mayor derivada al ámbito penal. Igualmente sucede en materia sanitaria, donde cada vez son más habituales las agresiones o amenazas a médicos o enfermeros, debiendo de recordar que una agresión a un funcionario público en el ejercicio de sus funciones sería tratada como delito contra el orden público, pudiendo estar castigado con penas de hasta 3 años de prisión.

 

       Esto, que antes era inusual, cada vez se está normalizando en mayor medida, y esta situación se agrava con el uso de las redes sociales, donde se confunde el derecho a denunciar una mala praxis policial, e incluso posibles conductas antijurídicas o penales por parte de miembros de los cuerpos policiales, que sin duda deben de recibir el necesario castigo administrativo o judicial,  con la difusión sesgada y publicidad  de imágenes de estas actuaciones, grabadas desde cualquier smartphone, con el único fin de difamar la actuación policial llevada a cabo, si bien, en la gran mayoría de ocasiones simplemente sirve para ratificar la misma ante los órganos judiciales. A las personas que realizan estas grabaciones hay que recordarles que, aunque no está prohibida la grabación en la vía pública de imágenes, si pudiera estarlo la difusión de las mismas, pudiendo ser una infracción a la ley 4/2015 sobre protección de la seguridad ciudadana el uso de imágenes o datos personales o profesionales de autoridades o miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que pueda poner en peligro la seguridad personal o familiar de los agentes, de las instalaciones protegidas o en riesgo el éxito de una operación, con respeto al derecho fundamental a la información.

 

       Para luchar, cosa por otro lado ya imposible, contra esta moda de grabar las actuaciones policiales, publicando sólo la parte desagradable de una detención, donde la actitud del agente no suele ser la de regalar una flor para que la persona se deje engrilletar, así como para hacer ver a la sociedad que los miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad somos los primeros interesados en que las actuaciones policiales sean ajustadas a la ley, lo único posible es que se dote a todos los cuerpos con cámaras personales de grabación continua, de forma que sea fácil determinar la correcta actuación policial o, en su caso, depurar responsabilidades ante posibles abusos policiales. Estas imágenes estarían disponibles para jueces, convirtiéndose en una nueva “arma” para los agentes, ya que contribuirían a la transparencia y aportan un medio de prueba directo en cualquier proceso administrativo o judicial.

       

        La dotación de una cámara personal no conlleva un aumento presupuestario significativo para la administración, aportando beneficios incuestionables, puesto que se convertiría en una herramienta fundamental en la lucha contra la desinformación, en el esclarecimiento de determinados  delitos y en depurar la imagen de los cuerpos policiales, tan interesadamente cuestionada en muchas ocasiones, pudiendo actuar tanto contra aquellos agentes que ensucian el buen hacer y la ética profesional de la inmensa mayoría de miembros policiales, como contra aquellos que ponen en duda de forma falaz las actuaciones policiales.

 

       Como decían Golpes Bajos, son malos tiempos para la lírica, o más bien para trabajar en la calle. En nuestra sociedad, como es lógico, tenemos presentes nuestros derechos, y debemos hacer todo lo necesario para que siempre se cumplan estos, pero al igual que se deben preservar estos derechos como base fundamental de una sociedad democrática, debe ser igualmente importante el cumplimiento de los deberes para que la convivencia ciudadana sea normal. Para intentar mantener esta convivencia, las fuerzas y cuerpos de seguridad desarrollan sus funciones, estando continuamente cuestionadas por parte de medios de comunicación, así como sectores políticos o sociales, lo que hace necesario que se apoyen estos cuerpos con todos los medios tecnológicos posibles para que no sea tan fácil poner en duda una actuación policial, siendo las cámaras fundamentales en esa necesaria dotación policial.

 

Por mucho que se escriba, que se diga, que se oiga, hay una cosa que siempre se va a cumplir…. una imagen vale más que mil palabras.

 

Artículo de opinión - Juan Domingo Gerrero