Alfonso Soler
Periodista

Vox es el nuevo punk

Vox y Abascal han conseguido lo que nadie hasta ahora: unir en dos días a la izquierda. Después de malgastar varios meses, despilfarrar dinero público en campañas electorales, perder siete diputados y medio millón de votos y protagonizar un bochornoso espectáculo televisado, ahora parece (tampoco descorcharía aun el champán) que la izquierda española se va a poner de acuerdo en un proyecto común gracias a un enemigo común. El miedo ha podido con la desconfianza. Donde antes había insomnio, ahora hay abrazos. Cuando antes la conversación acababa en insulto, ahora se cierra con una firma. El coco viene, un monstruo verde ha salido del Mar Menor y no es pequeño, y las amistades peligrosas de hace unos meses se han convertido en matrimonios de conveniencia. En las caras de estreñimiento ahora se dibujan sonrisas. Esto, principalmente, es la política: una farsa que unas veces nos entretiene y otras, como está pasando ahora, nos etiqueta, nos crispa y nos divide. Pero hasta la vergüenza ajena tiene un límite y a PSOE y a Podemos les conviene de dejar de hacer el ridículo. O a Sánchez y a Iglesias, en concreto. También a ERC, que primero tumbó unos presupuestos eminentemente sociales y favorables a Cataluña para luego rasgarse las vestiduras por la riña entre sus dos primos mayores. Y por si esto no fuera suficiente, parió la abuela y con Errejón y su Frente Popular de Judea terminó de formarse el tinglado.

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De la Virgen de los Dolores al quinto Beatle

Hace cuatro años Mari Carmen Moreno pedía una oportunidad. Lo hizo después de ganar unas elecciones europeas en 2004 cuando era una veinteañera; por entonces los más sabiondos avisaban que por detrás venía empujando una joven socialista con alma de khaleesi pero sin el pelo dorado. Yo la bauticé ‘supernanny’. El próximo sábado, 15 años después, volverá a ser alcaldesa por aplastamiento y con el respaldo de casi ocho mil aguileños.

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Carnaval de plstico

Termina el carnaval, empieza el escrutinio. El balance, que se dice. Los mismos elogios y las mismas críticas de todos los años salen a la luz para abrir debates y tertulias. Lo mejor y lo peor, lo intocable y lo mejorable. Y así matamos el tiempo en estos días primaverales cada año porque no hay mejor tema de conversación que una fiesta tan grande como el Carnaval de Águilas. Y yo me voy a sumar al debate con un sólo tema: el plástico.

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El Carnaval, los nios y el futuro

Es hablar del Carnaval y cruje el cielo de Águilas como si ofendiéramos a los dioses. Empieza a parecerse a un tango: hoy un juramento y mañana una traición. O a un potaje donde se mezclan críticas y homenajes. Es posible que sea el tema local más sensible y en este berenjenal voy a adentrarme, sin la más mínima intención de ofender a nadie. No soy peñista ni tengo conflicto de intereses, así que mi opinión es totalmente desapasionada.

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Cerrado por Mundial

Empieza el Mundial de fútbol, acaba el curso político. Durante un mes, los focos y los micrófonos no estarán en los parlamentos, sino en los campos de hierba de Rusia. Ya solo sueño con la pelota y con el gol de Iniesta; o con el codazo de Tassoti a Luis Enrique, si tengo pesadillas, que tanto me hace hervir la sangre. Abro mi disco duro y ahí están los cuatro goles del Buitre a Dinamarca en México 86, quizás mi primer recuerdo de los Mundiales. También está en un lugar destacado de mi memoria aquel ‘hijos de puta’ que dedicó Maradona al norte de Italia en el 90 y que le pasó factura cuatro años más tarde cuando una enfermera norteamericana irrumpió en el terreno de juego para llevarse a Diego para siempre. Tengo grabado al detalle los álbumes de cromos y recuerdo que el del estadio Olímpico de Roma, el número 3, era el cromo más difícil de conseguir de aquel Mundial del 90 que repaso con los saltos de Schillachi o las lágrimas de Gascoine. Y si mi edad no me alcanza, las nuevas tecnologías ya se encargan de decirme que la Brasil del 70 fue la mejor y que el fútbol moderno lo inventaron los holandeses en el 74. Que Kempes se bailó un tango en el 78 después de que Argentina trincara a los brasileños una nueva final o que Alemania recuperó su orgullo patrio en el 54 y de paso catapultó a Adidas como una de sus marcas más famosas. Y sé gracias a Eduardo Galiano que los brasileños quedaron tallados en piedra con el Maracanazo del 58.

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Estoy tan contento que sera capaz de beberme una Cruzcampo

Invierno, qué asco te tengo. Con lo poco que me gustas y tuve que nacer en enero. He perdido la cuenta de las veces que he estado enfermo: cuando no era un virus, me atacaba una bacteria, y si no moqueaba, flojeaba del estómago. Pero ya está, ya pasó. Desde que te fuiste, llevo una semana irreconocible: me levanto con energía, el humor me dura todo el día, hago deporte a diario y concilio el sueño como una morsa. Hace unos meses levantarse a orinar de madrugada era una tortura digna de rusos comunistas. Aguantabas expulsar el chorro lo máximo posible para evitar la congelación como apurabas hasta la deshidratación si tenías sed. Todo por no poner los pies sobre el suelo. Ahora, bebes agua y meas con gusto, con el deseo de que amanezca ya, que no tienes tiempo que perder.

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No soy como ellos

Muchos no lo sabrán pero hace tres años entró en vigor en España lo más parecido a la cadena perpetua, con el nombre de prisión permanente revisable, 90 años después de la última vez que apareció en nuestro Código Penal. Lo digo porque buceando estos días por las redes sociales parece que vivimos en un estado anárquico, sin ley y parece que tampoco orden. La nueva ley se introdujo en la última reforma del Código Penal y enseguida el gobierno estuvo solo para defenderla. Todos los partidos, incluido Ciudadanos que por aquel entonces argumentó que vulneraba varios artículos de la Constitución, así como más de 200 jueces y fiscales, pidieron la derogación de la ley. ¿Qué ha cambiado desde entonces? El pequeño Gabriel tiene la respuesta.

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Espaa y ol

 Hace unos días me dio un ataque de patriotismo. Fue durante el concierto que Vicente Amigo ofreció en el teatro Romea de Murcia. Mientras acariciaba las cuerdas de la guitarra con sus dedos me dio por pensar qué gran país tenemos. Es lo que tiene el flamenco: no hay música que pueda compararse en pureza, belleza y arte. Me dio por pensar qué piensan los guiris de nosotros cuando vienen a visitarnos. En ese momento di gracias por ser español y que no podía ser más feliz. Así que pensé en los turistas y en su visión de lo español. Al día siguiente, compartí mi éxtasis del día anterior con un amigo amante del flamenco y me enseñó un concierto en Alemania de, entre otros, Paco de Lucia a la guitarra y Farruco al baile. Mientras el bailaor taconeaba, los alemanes aplaudían como si fuera el concierto de año nuevo y sonara la Marcha Radetzky. Miraban al escenario ojipláticos y sonriendo como el niño que desenvuelve los regalos navideños. O como el que es testigo de un milagro. Aplaudir sin parar en un concierto flamenco es tan anormal como hacerlo en una sala de cine. Pero oiga, los alemanes comen salchichas.  

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No hay nada ms espaol que el Procs

El director de este fantástico medio de comunicación tiene motivos para exigir mi dimisión después de tanto tiempo sin poner palabras a mis pensamientos. Tiene toda la razón del mundo pero debo decirle que llevo semanas intentando escribir sobre Catalunya, la tierra donde nací, y me cuesta. Es difícil ser sincero en un asunto como el Procés porque el terreno está tan trufado de minas que caminar sobre él sólo acarrea problemas. Es imposible mantener una conversación sobre Catalunya con los hooligans de ambos bandos porque cada uno defiende su posición como si esto fuera una confrontación bélica. Pero lo voy a intentar. 

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Pedro Snchez resucit el mismo da que Laura Palmer

Susana Díaz ha conseguido algo único: ha puesto de acuerdo a catalanes y resto de españoles. No la han votado ni unos ni otros y sólo en Andalucía ha conseguido superar a su adversario holgadamente. La culpa de esta masacre, dijo, es de los catalanes y de los españoles y no de los andaluces: ellos me conocen, por eso me han votado.  La vanidad con la que ha encajado la derrota viene a confirmar que Díaz no se entera que cae mal desde hace mucho, al menos desde que apoyó y participó del feísimo derrocamiento de Pedro Sánchez como Secretario General en octubre del año pasado. No la quiere fuera de su tierra casi nadie porque se alió al aparato, ese instrumento compuesto por jarrones chinos, barones estériles y El País. ¿Qué opciones podría tener Susana Díaz de ganar unas primarias con esos aliados tan repudiados por la militancia? Para la mayoría de militantes socialistas, Felipe González, Cebrián y Susana Díaz representan lo mismo: el pasado, el inmovilismo, instrumentos al servicio del poder económico.

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