01/01/2026

PETAQUEO

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En el anterior artículo intenté reflejar la íntima relación que existe entre el narcotráfico y la delincuencia, comentando las diferentes tipologías delictivas que pueden darse, así como de algunas infracciones administrativas que van aparejadas a la tenencia o consumo de drogas. SIn embargo, hay un tipo de conducta que se queda entre dos aguas, ya que si bien no está específicamente reflejada en el código penal, y por lo tanto tiene un tratamiento exclusivamente administrativo dentro del ámbito fiscal, conecta directamente con el delito de tráfico de drogas y por lo tanto tiene un encuadre penal si se puede justificar debidamente que se está colaborando con la organización criminal aportando medios necesarios para ejecutar el delito de tráfico de drogas del artículo 368 del Código Penal, así como con otros delitos como el contrabando, el tráfico de personas o, como se está potenciando últimamente desde algunas instancias judiciales, delito del artículo 568 del Código Penal, por la tenencia o el depósito de sustancias o aparatos explosivos, inflamables, incendiarios o asfixiantes, o sus componentes, así como su fabricación, tráfico o transporte, o suministro de cualquier forma, no autorizado por las Leyes o la autoridad competente.


Esta conducta es denominada coloquialmente “petaqueo”, llamada así por el nombre común de las garrafas de gasolina (petacas), y consiste en la compra y transporte de gasolina hasta alta mar para suministrar de este combustible a las narcolanchas o pateras, de forma que estas puedan continuar hacia su destino o volver hasta la costa africana, ya que los motores de estas embarcaciones necesitan repostar de forma habitual por la gran potencia que estos tienen. La presión policial en la zona del estrecho de gibraltar y la costa occidental andaluza, ha trasladado nuevamente el narcotráfico marítimo desde Marruecos hacia el este, habiéndose producido además un aumento considerable de pateras procedentes desde Argelia, lo que ha promovido que esta actividad haya llegado al mediterráneo murciano y almeriense para quedarse, por lo que Águilas se encuentra en una zona perfecta, siendo muy frecuente tener servicios policiales relacionados con el desarrollo de esta actividad ilícita en nuestras costas.


La principal virtud de esta conducta ilícita es precisamente la dificultad para relacionarla con el narcotráfico, por lo que si no son cogidos in fraganti o hay cualquier otro tipo de pruebas o indicios que permitan esa relación se torna muy complicado permitir imputar la colaboración con el narcotráfico. Por ello, desde el Congreso de los Diputados se han presentado diversas proposiciones legislativas en las que se intenta que en el citado artículo 568 del código penal se especifique que sea delito esta actividad, agregando al artículo el siguiente párrafo: “A los efectos del apartado anterior se entenderá que existe temeridad manifiesta cuando se produzca un solo transporte o el depósito de carburantes líquidos en un único lugar que superen el límite reglamentariamente impuesto”. Todas estas proposiciones han sido votadas en contra.


Esa negativa a penalizar esta conducta da a entender la preocupación que desde una gran parte de nuestra clase política hay hacia la lucha contra el tráfico de drogas o de personas, ya que el “petaqueo” es una actividad clave en la logística de las organizaciones criminales dedicadas a esta materia, por lo que si no se ponen trabas para realizarlo se está, por ende, facilitando la comisión de estos delitos. Los propios magistrados no se ponen de acuerdo a la hora de valorar penalmente esta actividad, habiendo pedido recientemente la Fiscalía de Cádiz a la Fiscalía del Tribunal Supremo un criterio penal unificado para juzgar el “petaqueo” de gasolina, intentando de esta forma poner fin a las discrepancias internas que existen en las esferas judiciales a la hora de juzgar el transporte y almacenamiento de gasolina para el narcotráfico.


Todo ello, no hace difícil entender por qué a nuestras costas están llegando desde hace unos años muchas más embarcaciones dedicadas al tráfico de drogas o personas, o por qué se están detectando por la zona personas relacionadas con organizaciones criminales importantes. En la primera década del siglo XXI era muy habitual tener servicios relacionados con embarcaciones relacionadas con el narcotráfico, si bien eso desapareció y se volvió prácticamente residual durante un tiempo. Actualmente, la coyuntura citada ha hecho que vuelvan, y con mucha más fuerza, este tipo de conductas, así como las estructuras de las organizaciones criminales que van aparejadas a esta actividad, trayendo también otras actividades fundamentales, como el “petaqueo”, para la consumación del delito.


Todos los que tienen una conducta relacionada con el “petaqueo” tienen un precio. Desde el que llena la garrafa en la gasolinera, el que la almacena o traslada en vehículo a los barcos, así como los que la portan hasta la embarcación en alta mar. Todos ellos cobran una cantidad diferente que para nada es despreciable y que, si encima no es reprochada penalmente, hace que sea muy apetecible para muchas personas, incluso para aquellos que nunca se hubieran imaginado estar en ese mundo. Sin embargo, muchos de ellos no son conscientes de los riesgos que supone dar cobertura a una organización criminal siendo el eslabón más bajo de la estructura, ni saben los riesgos a los que se pueden exponer si no cumples con lo pactado o si pones en riesgo mínimamente a la organización.


Colaborar en la actividad criminal de estas grandes organizaciones, o incluso de otras de menor envergadura que compiten con aquellas, supone estar expuestos a unas consecuencias violentas en caso de fallar a la estructura o verse inmiscuido en la lucha de poder entre grupos criminales, por lo que por muy bien que se pague, por mucho que se consigan lujos impensables, los riesgos pueden resultar también igual de inimaginables. Hace poco hemos vivido dos crímenes en el término municipal de Lorca, teniendo uno de los fallecidos fuertes conexiones con Águilas, siendo aparentemente consecuencia de la relación con el narcotráfico, lo que refuerza la idea de que estos grupos criminales, sus estructuras, sus tentáculos, están cada vez más arraigados en nuestra zona, no siendo el “petaqueo” un problema sin más, sino que es el resultado de otro problema mayor que se está implantando en la zona, como son las grandes organizaciones criminales dedicadas al tráfico de drogas y personas.

 

Artículo de Juan Domingo Guerrero

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