El delegado del Gobierno en la Región de Murcia, Francisco Lucas, ha recibido este lunes al capitán Saura, al cabo Javier y a los guardias Antonio y Óscar para reconocer públicamente su actuación en las dos operaciones desarrolladas la pasada semana por la Guardia Civil contra la inmigración irregular, una de ellas en aguas de Águilas.
Durante la comparecencia, Lucas agradeció a los agentes, en nombre de la Región de Murcia, «el valor, la valentía y el compromiso» demostrados en unas actuaciones que calificó entre las más destacadas desarrolladas a nivel nacional en los últimos tiempos.
El delegado del Gobierno también dedicó parte de su intervención a la situación política generada en las últimas semanas en torno a la inmigración irregular y los medios disponibles para combatirla.
Lucas aseguró que el rescate y auxilio de inmigrantes en el mar y la lucha contra las mafias que trafican con personas constituyen cuestiones «estratégicas, de Estado» y afirmó haber ofrecido «lealtad y cooperación» al presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, incluyendo una petición de reunión.
Lucas pidió públicamente a López Miras que abandone lo que calificó como «confrontación, populismo y demagogia migratoria», al considerar que este tipo de discursos generan odio y división social.
Persecución y embestida en aguas de Águilas
Respecto a la operación desarrollada frente a la costa aguileña, la actuación comenzó cuando una patrullera del Servicio Marítimo y un helicóptero de la Guardia Civil localizaron una embarcación semirrígida de alta velocidad fondeada cerca de Cabo Cope, en aguas de Águilas.
Al percatarse de la presencia policial, sus tripulantes emprendieron la huida a gran velocidad e hicieron caso omiso a las reiteradas indicaciones de los agentes para que se detuvieran.
Durante la persecución, ambas embarcaciones llegaron a quedar enfrentadas, obligando a la patrullera de la Guardia Civil a efectuar un brusco giro para evitar una colisión frontal. Posteriormente, la embarcación de los sospechosos realizó una peligrosa maniobra que terminó provocando una embestida contra uno de los laterales de la embarcación oficial.
Ante la imposibilidad de evitar la colisión, uno de los agentes empuñó su arma reglamentaria y efectuó dos disparos disuasorios, sin que ninguno de los tripulantes resultara herido.
Tras el impacto, los sospechosos continuaron su huida mar adentro mientras arrojaban bidones de combustible para aligerar la embarcación y poder navegar a mayor velocidad.
Una vez repuestos de la colisión, los guardias civiles retomaron la persecución, consiguieron alcanzar y abordar la embarcación y detuvieron a sus dos ocupantes. En ese momento todavía transportaban 28 garrafas de gasolina.
Los agentes sufrieron lesiones de diversa consideración como consecuencia de la embestida y el impacto. Lucas destacó su preparación, el equipamiento utilizado y la capacidad para tomar decisiones en cuestión de segundos como elementos determinantes para culminar la operación.

Otra operación tras el desembarco de 63 inmigrantes en Calblanque
La primera de las dos actuaciones se había iniciado el 31 de agosto, después del desembarco de 63 inmigrantes en la playa de Calblanque.
Los guardias civiles desplegados comprobaron que algunos presentaban heridas de diversa consideración. Según los testimonios recabados, los patrones los habrían agredido durante la travesía para obligarlos a mantener la cabeza agachada, llegando a utilizar un machete y espray de pimienta cuando se aproximaban a la costa para hacer que saltaran rápidamente, incluso aunque algunos no supieran nadar.
Mientras los inmigrantes recibían asistencia, una patrullera del Servicio Marítimo siguió a la embarcación, que había huido mar adentro. Finalmente fue localizada e interceptada a doce millas al sureste de Monte Cenizas y sus dos patrones fueron detenidos. La embarcación, equipada con cuatro motores de gran potencia, fue incautada y trasladada al puerto de Cartagena.
Lucas explicó que las dos intervenciones forman parte de una estrategia común de seguimiento y cerco a las mafias desarrollada por la Guardia Civil por tierra, mar y aire. Según señaló, un helicóptero ya había detectado previamente juntas las dos embarcaciones y la presión del dispositivo permitió vincularlas y diseñar la estrategia que desembocó en ambas detenciones.
Una nueva patrullera para la Guardia Civil en la Región
Durante la comparecencia, Francisco Lucas anunció además que el Servicio Marítimo de la Guardia Civil en la Región de Murcia dispone desde este domingo de una nueva embarcación.
Se trata de la patrullera Río Ulla, de 17 metros de eslora y equipada con dos motores de 1.480 caballos cada uno, que se incorpora a los medios destinados a combatir la actividad de las mafias en el Mediterráneo.
El delegado del Gobierno cerró su intervención felicitando públicamente a los responsables y agentes participantes en las operaciones y trasladando su reconocimiento al conjunto de la Guardia Civil por su trabajo.