07/09/2026

Jorge Gil Zulueta conquista al público de Águilas con un viaje musical entre valses, habaneras y ragtime

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El pasado viernes, el afamado pianista afincado en Madrid Jorge Gil Zulueta ofreció un concierto ante un numeroso público que quería conocer en directo una parte de su intensa biografía musical. El evento formaba parte de los actos conmemorativos del X Aniversario del Premio Águilas de Relato Breve y contó con la presencia del concejal de Cultura y Patrimonio, José Antonio Consentino, otros miembros de la corporación local, así como la periodista Rosa María Calaf, muy aplaudida a su llegada y que había llegado a Águilas pocas horas antes para participar el sábado en el encuentro con el público aguileño y en la entrega de premios.

El presidente del jurado del certamen literario aguileño, amigo personal de Jorge Gil, destacó los inicios del pianista, al que conoció cuando publicó su primer álbum de estudio denominado “Retazos” en 2014, nueve piezas minimalistas para piano cargadas de pasión y melancolía y que funcionan como una breve biografía musical del autor a través de fragmentos que reflejan vivencias, lugares y sentimientos. En los ochenta, destacó en la “movida viguesa” como teclista y poco después su carrera dio un vuelco hacia las raíces americanas del piano, centrándose en el blues, el jazz primitivo y el ragtime. Allí perfeccionó su técnica con mentores como Tito Capblanquet y el pianista estadounidense Richard Vinton.

Con más de 15 años dedicados a lo que él define como "una profesión dentro de otra", Gil Zulueta se ha consolidado como uno de los máximos exponentes en España en la creación e interpretación de música en directo para el cine silente. Su trabajo está fuertemente inspirado por pioneros del género en España como Joan Pineda y Jordi Sabatés. Su labor combina la improvisación, el rescate de partituras de época y la composición de bandas sonoras originales para clásicos de la historia del cine.

Doctor en Musicología por la Universidad Complutense de Madrid y colaborador habitual de las principales instituciones de preservación fílmica del país, Gil actúa frecuentemente en la Filmoteca de Catalunya y en el mítico Cine Doré de la Filmoteca Española en Madrid. En Águilas, ofreció un concierto muy singular e inédito que él mismo bautizó con el nombre de “Valses, Habaneras y Ragtime: un viaje entre dos mundos”.

Con evidentes dosis de emotividad y de pasión, aunque el protagonista indiscutible fue el compositor norteamericano Scott Joplin, Jorge Gil inició un viaje donde los valses de Enrique Granados dialogan con los de Joplin y donde destaca la peculiar sensibilidad afroamericana. Con algunos temas enlazados y recuerdos permanentes de esos viajes entre Barcelona y Estados Unidos, entre la tradición cubana y la modernidad de Nueva York, la habanera aparece como eje vertebrador entre culturas, mostrando un aspecto más introspectivo. “La Bella Cubana”, habanera para violín del compositor José White, versionada para piano e interpretada a la perfección por Jorge Gil, es un claro ejemplo de esta sensibilidad criolla.

La entrada en el ragtime ha sido inevitable, imprescindible para un Jorge Gil apasionado de este género musical, predecesor casi denostado del jazz y que cuenta con destacados compositores como Randy Newman, del que han sonado las notas de su tema para la película Ragtime de 1981. El público asistente, que casi llenaba la Sala Roja del Auditorio Infanta Elena, ha disfrutado con los temas de Scott Joplin y de la vertiente pedagógica del pianista madrileño, que ha ido desgranando con rigor cada uno de los temas, enlazándolos, explicando características biográficas de los compositores, imprescindibles para entender el objetivo del concierto.

Jorge Gil Zulueta, desconocido para la mayoría de los asistentes, ha dejado en Águilas una huella imborrable. Su simpatía, su empatía y su excelente dominio del piano han conseguido la aprobación de los asistentes mediante largos aplausos. Él ha respondido con un tema final, Maple Leaf Rag, el primer gran éxito de Scott Joplin compuesto en 1899, considerado el ragtime más influyente de la historia. La rapidez y la destreza de esta pieza han mostrado todavía más claramente el nivel interpretativo de Jorge Gil.

Texto: José Asensio Ramírez

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