La asociación profesional JUCIL denuncia, una vez más, la situación de “extrema precariedad” que sufren las plantillas de la Guardia Civil en la Región de Murcia, tras conocerse los detalles de la Operación “Bituti”. Esta investigación ha culminado con la detención de dos individuos por el asalto a un salón de apuestas en Águilas, ocurrido el pasado octubre, en el que los delincuentes irrumpieron encapuchados y armados con un machete.
Para JUCIL, el éxito de la operación “no debe ocultar una realidad preocupante. La noche en que se produjo el asalto, solo una patrulla de la Guardia Civil estaba operativa para cubrir a una población de 37.000 habitantes”. La asociación sostiene que “el hecho de que el robo no terminara en tragedia se debió más a la reacción heroica de los ciudadanos —que llegaron a forcejear y perseguir a los asaltantes— que a una capacidad de respuesta policial que se encuentra mermada por la alarmante falta de personal”.
“Es inaceptable que la seguridad de miles de vecinos dependa de una sola patrulla. La escasez de efectivos en toda España está llegando a niveles insostenibles porque no se están cubriendo las plazas de los agentes que se jubilan o causan baja”, declaran fuentes de la asociación.
JUCIL subraya que “la Región de Murcia es actualmente un área de especial sensibilidad que requiere un refuerzo inmediato debido a la confluencia de varios factores críticos. La presión migratoria, marcada por el flujo constante de llegada de pateras a las costas murcianas, absorbe gran parte de los recursos operativos disponibles, restando presencia en las calles. A esto se suma el deterioro de la seguridad ciudadana, con episodios de violencia y graves disturbios como los vividos el pasado año en Torre Pacheco, que evidencian la necesidad urgente de una mayor dotación policial”.
Esta situación “se ve agravada por un déficit de plantilla que JUCIL califica de alarmante. En la actualidad, se estima que existen más de 17.000 vacantes por cubrir en la institución a nivel nacional, de las cuales entre el 10% y el 15% corresponden a la Región de Murcia. Este vacío de personal no solo impide garantizar un servicio de calidad, sino que compromete seriamente la integridad de los agentes en activo. El problema, lejos de solucionarse, amenaza con agravarse, pues se prevé que las vacantes ascenderán a 24.000 en los próximos cuatro años debido a la jubilación de la generación del Baby Boom. Ante este escenario, las convocatorias anuales resultan a todas luces insuficientes y las condiciones de acceso a la Benemérita se muestran poco atractivas para los futuros aspirantes”.
“Esta carencia de efectivos ha sido también uno de los condicionantes para que la investigación del suceso de Águilas se prolongase durante varios meses hasta lograr la identificación de los autores. El robo, cometido en horario comercial, destacó por su violencia: mientras uno de los detenidos amenazaba con un machete de grandes dimensiones a la dependienta y a los clientes, el otro sustraía la caja registradora. Fue únicamente el forcejeo con un ciudadano y la posterior persecución por parte de varios vecinos lo que obligó a los delincuentes a abandonar el botín en su huida”.
Ante esta realidad, JUCIL exige al Ministerio del Interior “un plan de choque urgente para cubrir las vacantes existentes y dotar a la Región de Murcia de los efectivos necesarios, evitando que la población quede desprotegida frente a la delincuencia”.