Como el turrón, la Orquesta Sinfónica de Torrevieja volvió a Águilas por Navidad para interpretar el tradicional concierto de Año Nuevo de la mano de un "viejo" conocido del auditorio "Infanta Elena", el
director Leonardo Martínez, quien ya estuvo varias veces en ese escenario, cuando era titular de la O.S. de Elche (en la actualidad lo es de la de Cartagena), con la que ofreció noches memorables.
La orquesta alicantina ofreció un programa algo distinto a lo que suele ser el habitual de estas fechas, aunque eso no significa que rompiera con lo esperado, sino que, a los tradicionales valses y polkas, se unieron en la primera parte obras de Tchaikovsky (una selección del Cascanueces), Von Suppé (la obertura de la Caballería Ligera), Saint Saëns (la Danza Bacanal de Sansón y Dalila) e incluso una de las arias femeninas más famosas de ópera, sino la que más: el Casta Diva de Norma, de Bellini, interpretada por Carmen Muñoz, quien sustituyó muy eficazmente a la soprano prevista, por enfermedad de ésta.
La segunda parte si respondió al esquema más habitual de los conciertos de año nuevo, alternándose el carácter majestuoso de los valses con la vibrante energía de las polkas. De las segundas, A la caza y Elige al húngaro, y de los primeros, Rosas del Sur, Voces de Primavera y, por supuesto, el Danubio Azul, con el que se cerraba este homenaje a Johann Strauss hijo.
Tras la interpretación de las obras programadas, la Sinfónica de Torrevieja brindó a los asistentes una doble propina. En primer lugar, una creación propia llamada Lo Bueno de Ti , interpretada por la cantante Lucía España, y, como todo el mundo esperaba, la Marcha Radetzky, en la que, como siempre, el público actuó como sección rítmica, subrayando los pasajes que así lo requerían con sus palmas, que se transformaron en rotunda y prolongada ovación de reconocimiento y gratitud a músicos y director por la hermosa noche ofrecida.
Fuente: Félix Alcaraz