Tres agentes de la Guardia Civil resultaron heridos ayer miércoles durante una intervención frente a Cabo Cope en Águilas, después de que la embarcación semirrígida en la que viajaban colisionara con una lancha de gran potencia que trataban de interceptar.
La operación culminó con la detención de los dos ocupantes de la embarcación, equipada con dos motores fueraborda y en cuyo interior se transportaban 20 garrafas de gasolina. La actuación se desarrolló tras una persecución en alta mar y contó con un amplio dispositivo de la Guardia Civil por tierra, mar y aire, incluido un helicóptero.
Al parecer, los ocupantes de la lancha trataron de evitar la interceptación y acabaron embistiendo la embarcación oficial. Como consecuencia del impacto, uno de los agentes sufrió un corte en una pierna que precisó asistencia médica y cinco puntos de sutura, mientras que otros dos guardias civiles, entre ellos el capitán al frente de la tripulación, sufrieron lesiones cervicales.
Las primeras informaciones vinculan presuntamente la embarcación al apoyo logístico de las redes que operan en el litoral, tanto para el traslado de migrantes como para el suministro de combustible a otras embarcaciones, una práctica conocida como «petaqueo». No obstante, las circunstancias concretas de la operación y las posibles responsabilidades derivadas de los hechos deberán quedar determinadas por las diligencias abiertas, ya que el asunto se encuentra judicializado.
El episodio se enmarca en un incremento de la actividad de este tipo de embarcaciones en el litoral murciano durante las últimas semanas.
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